

«Last Wish» Fic de Amudiel
Capítulo 8
Caminaban, en silencio, bordeando la pared más alejada de la universidad, todos los negocios estaban cerrados, no había nadie en la calle, y hacia mucho frio, sus narices estaban frías y rojas, sus manos guardadas en los bolsillos de sus abrigos, Akira se detuvo entonces, Bill dio unos pasos mas pero cuando no escucho los de Akira también se detuvo y se volteó.
—por favor dime algo —susurró Akira con la voz rota, ocultó tras su gorro de lana que lo cubría del frio, con la mitad de su rostro enterrado en la gruesa bufanda azul—no has dicho nada desde que salimos de ahí, no quise hablar porque estaba asustado y sigo asustado Bill, sé que no nos conocemos casi de nada pero eres al primero al que le conté mi secreto, y de verdad lo lamento por lo que paso, no… no era mi intención yo solo quería que vieras como era, quizás te aclarabas… Bill no quiero perderte, yo…
—Akira… —Bill se acercó a su amigo, dos lagrimas cayeron al pavimento, se sintió culpable, lo que había pasado solo había sido un error y le había ayudado a Bill a saber que también le gustaban los hombres, claro que se había sentido raro con Akira, se había corrido dentro de sus pantalones con su amigo, y eso era motivo para sentirse raro, lo era, pero también le había gustado, y no quería mandar a la mierda su amistad—Akira…
—¡me gusta Zen! —interrumpió Akira sin mirarlo aun, Bill se petrificó, aun que se lo veía venir pero jamás espero que Akira lo dijera—siempre me gustó desde que lo conocí, creí… creí que era amistad, pero cuando lo veía con sus miles de novias me sentía tan mal, y el… hablaba tan mal de los gays, yo también lo hacía para reírme con él mientras me destrozaba por dentro, trate… trate de estar con chicas pero no pude, y todo era una mierda y… ¡acabe acostándome con mi profesor! Mierda —sollozó— estaba tan enojado conmigo mismo, con Zen por no amarme, que simplemente lo deje hacer… deje que jugara conmigo, le pedí que me dejara gemir el nombre de Zen mientras me lo hacía, y yo… solo tenía quince años…
Bill lo abrazó, lo abrazó fuerte siendo correspondido al instante, no había sido un error lo que paso en el cuarto oscuro, solo habían sido él y Akira, sin errores, Bill sonrió sobre su hombro.
—no fue un error —susurró— lo que paso en ese lugar lo quisimos ambos ¿me oyes?, porque yo también me corrí, y me siento bien porque fue contigo Akira, por que acabas de contarme otra cosa que nadie más sabe de ti… y quizás me sentiría mal si estuvieras enamorado de mi…
—pero no lo estoy, solo te quiero mucho, como a mi mejor amigo… se que Andreas lo es pero…
—tú también lo eres, Andreas no sabe que soy gay, tu si, nunca se lo dije por que el está con Kayla y sé que no tiene nada en contra de los gays pero me da miedo, sin embargo tú también eres gay y me siento mejor contigo Akira, ¿Quién dijo que no puedo tener dos mejores amigos?
Bill se separo de él y limpio sus lágrimas con sus manos enguantadas.
—soy un puto sentimental —rió Akira— lamento haberme puesto así…
—no lo lamentes, yo también habría tenido miedo, pero ya te dije no fue un error Aki, fuimos tu y yo, y me ayudaste a aclararme…
—Bill promete que nada va a cambiar, que seguiremos siendo amigos y que algún día cuando me tengas más confianza me dirás de quien estas enamorado.
Bill se quedo de piedra mirando el hermoso rostro de su amigo, Akira le sonrió de vuelta y besó su mejilla fugazmente.
—se te nota en los ojos Bill, estas enamorado.
—¿Qué lo prometa? Es decir lo prometo, prometo que seguiremos siendo amigos y que te diré algún día de quien estoy enamorado…
Akira sujeto las manos de Bill alejándolas de sus mejillas y las bajó lentamente sin soltarlas, Bill pudo ver como se ponía algo pálido.
—creo que tengo una sospecha.
—¿Qué…?
—creo que se quien te gusta… pero creo que estoy siendo un gilipollas al pensarlo porque… no puede ser cierto y si te lo digo quizás me odies y no quiero que eso pase justo cuando acabamos de reconciliarnos o algo así…
—Akira deja de hablar.
Ambos se miraron sin parpadear, asustados por que de alguna manera sabían que estaban pensando en lo mismo, Akira suspiró y negó con la cabeza rompiendo el contacto visual.
—me gusta Zen ¿de acuerdo? Y puedes golpearme si quieres o ir avisarle a Zen para que el me parta la cara por ser un maricón, puedes vengarte como quieras, porque me lo merezco, no por lo que paso en el cuarto oscuro, si no porque creo que quien te gusta es Tom…
Akira no apartó los ojos del suelo, y no parecía horrorizado por lo que acababa de decir, no quería alejarse de Bill como si este tuviera lepra o algo contagioso, y tampoco lo estaba juzgando, solo estaba asustado de haber dicho una estupidez como que a Bill le gustaba su hermano gemelo, Bill suspiró y también bajó su mirada.
—desde que llegamos a tu trabajo… yo… solo podía imaginarme a Tom, incluso cuando nos corrimos juntos, solo pude pensar en el… —Akira elevo sus hermosos ojos rasgados y sonrió.
—¡lo sabia! Es decir, no me alegro, o si, pero no… Bill no pienses que quiero juzgarte, quizás lo habría hecho antes, antes de enamorarme de mi mejor amigo de la infancia, antes de acostarme con un hombre que es veinte años mayor que yo, solo quiero entenderte.
—lo sé, pero la verdad es que no estoy muy seguro de poder hablar de cómo empezó todo ahora, creo que ni yo mismo lo sé.
Akira tomo su mano sonriéndole, dándole a entender que no había problema, juntos caminaron sin soltarse hasta llegar al árbol que debían trepar para entrar a la universidad.
—Bill creo que se será una hazaña subir esto sin calzoncillos —Bill soltó una carcajada.
—pues hagamos una hazaña juntos.
&
Tom se miró una vez más al espejo, estaba hecho mierda, hacía mucho tiempo que no bebía así y se sentía oxidado y eso que no había mezclado bebidas habían sido solo cervezas, saco su cepillo dental que era azul, el de Bill era lila su color favorito, se lavó los dientes con lentitud, había sido tan extraño despertar sin un cuerpo a su lado, antes dormía solo siempre, pero ahora no se acordaba de eso, solo de la extraña sensación de despertar con su cama vacía, sin el pelo de Bill picándole la nariz, sin el calor a veces asfixiante de otro cuerpo, sin la piel suave frotándose contra suya, porque a veces dormían sin camisetas cuando hacía calor, y eso que él solía dormir desnudo o en calzoncillos pero con Bill, siempre traía un pantalón holgado.
Pero con Bill siempre traía un pantalón… ¿Por qué? ¿por qué era diferente con su gemelo?, se habían visto desnudos… justo hasta antes de ese beso que se habían dado en Miami, ahí había sido donde todo cambió, a pesar de que él había dicho que nada cambiaria, fue entonces cuando se volvieron más pudorosos entre sí, pero a la vez aumentó esa atracción magnética, esa que supuestamente era de gemelos, si claro, de gemelos.
Escupió la pasta dental y se enjuagó la boca, al menos ya no tenía ese asqueroso sabor que te deja la resaca y la bebida del día anterior, cuando despertó no se acordaba exactamente como había llegado a su habitación, pero poco a poco los recuerdos volvieron, después de bailar habían llegado chicos de algún lugar con ron y vodka, recordaba vagamente haberles oído decir que había una manera interesante de salir de la universidad sin ser vistos, saltando una pared o algo así, lo malo de esa acrobacia había sido que se les había roto una de las botellas al volver, aun así quedaban dos, entre toda la gente lo distribuyeron pero el mezclar bebidas diferentes no era muy bueno.
Así que él estaba muy mareado después de su segundo vaso de vodka, Mía estaba peor, recordaba haberla estado besando sin sentir nada, hasta que llego Kitty diciendo que estaba muy borracha y se la llevó a su habitación, entre Georg y Gustav trataron de llevarlo a él, cosa que Gustav tuvo muy difícil porque Georg estaba tan borracho como Tom, recordaba haber insultado a Georg cuando Gustav lo dejo botado en el piso para poder llevarlo a él, entonces llegaron a su cuarto, Georg de alguna manera se levantó para seguirlos y vio el baño comenzando a balbucear incoherencias sobre que tenían preferencia con los hijos del presidente, y ahí fue cuando le pasó ese suceso raro, Tom estaba sentado en su cama, Gustav trataba de abrazarse a Georg para llevarlo a la habitación que compartían, y así sin razón alguna tuvo una erección, y no cualquier erección, una que aumento su mareo, se tumbó entonces en la cama respirando agitadamente, Gustav puso la mano en su frente para ver si tenía fiebre, y él había balbuceado “Bill”, ¡ahora se acordaba! Joder, tan solo esperaba que Gustav no le dijera nada sobre ello.
Aun que pensándolo bien seguramente Gustav no sabía que Tom estaba teniendo una erección pensando en su gemelo, seguro que lo primero que Gustav pensó fue que Tom tenía una intoxicación o algo así, después de todo estudiaba medicina, pero lo importante fue lo que paso después, cuando Gustav logró al fin llevarse a Georg, Tom ni si quiera se había tocado a sí mismo, o ni siquiera se había movido, quizás fuese una ilusión debido a su estado etílico, pero podía haber jurado que Bill estaba con el abrazándolo y restregándose contra el, y se corrió, después se durmió, motivo por el cual lo primero que hizo al levantarse fue tomar una ducha para quitar esa viscosidad dolorosa de su entrepierna.
Acabo de vestirse y salió de la habitación, al parecer era bastante tarde por que el sol estaba bastante alto, a pesar del frio que hacía, y otra diferencia era que no había nadie deambulando por el jardín, seguro muchos ya se habían ido a sus ansiadas vacaciones de fin de año, bajó hasta el segundo piso donde si había más gente, todos lo miraron disimuladamente, sobre todo los que no hablaban mucho con él, algunas personas lo saludaron, que se podía hacer, el era Tom Kaulitz, y era imposible no mirarlo.
—¿Qué tal Tom? —saludó un chico, Tom lo conocía, era el compañero de cuarto de Akira, pero desgraciadamente no se acordaba su nombre.
—hola, que tal —respondió y para que el chico no se diera cuenta de que no sabía su nombre cambió de tema— ¿viste a mi hermano?
—ah… si, está en la habitación con Akira —contestó, Tom notaba que el gesto de su cara había cambiado, y le pareció extraño— bueno, nos vemos y feliz navidad —se despidió el chico de una manera un tanto incomoda, dándole una mirada rara antes de irse, Tom ladeó las cejas confundido viéndolo alejarse con sus maletas, ¿Qué tenía algo raro en la cara? ¿o porque lo miraba así ese anormal?
De todas formas siguió hasta la habitación de Akira y cuando llegó entendió el por qué de la extrañeza del compañero de habitación del japonés, Bill estaba dormido en la cama de Akira, estaban bastante cerca, sus manos posadas en la cintura del otro y sus rostros dormidos a centímetros de distancia, el recuerdo de su repentina erección lo golpeó fuerte, ¿y si Bill había…? Tom cerró los ojos con fuerza, no podía ser cierto, a pesar de que Bill le había confesado en Miami que se había besado con el guía, y que no le había disgustado, ver la realidad era mucho más fuerte, Tom se encontró pensando de repente si a Bill le habrían gustado más sus besos que los de aquel guía.
De pronto había un nudo en su garganta del que no se había dado cuenta, y su respiración era mucho más agitada, como si hubiera corrido quilómetros, su vista se desenfocó como cuando uno está a punto de llorar, Tom salió del lugar antes de que algo malo apsara con él, ¿Qué rayos estaba pasándole? Él le había dicho a Bill que no podía odiarlo, en el colegio Becky le había preguntado si dejaría de quererlo si él fuera gay, y Tom había dicho que no, que no dejaría de querer a su hermano aun que fuera gay, lo peor de todo era que le había dicho a Bill que todo estaba bien que no estaba molesto ni enojado esa vez en Miami, que siempre lo querría por sobre todas las cosas, y al parecer no podía cumplir con esas palabras por qué justo en ese momento sentía que odiaba la situación.
O quizás eran celos.
De alguna forma llegó a su habitación sintiendo un horrible dolor de cabeza quizás era la resaca y la rabia que sentía en ese momento, rabia de sí mismo por no poder aceptar a su gemelo tal y como era, Bill era lo que el mas quería en el mundo, su bien más preciado, su universo entero, era la otra mitad de su alma, eran almas gemelas, debería poder comprenderlo, debería apoyar a su hermano en su decisión de con quién salir o no salir, se imaginó a Bill con una chica, que su hermano no era gay y se enamoraba de una chica, y con mucha sorpresa descubrió que la rabia no disminuía en lo más mínimo, seguía igual, Tom se sentó en la cama desordenada y se frotó las sienes tratando de aliviar el dolor de cabeza y de paso pensar en por qué carajos se enojaba tanto cuando pensaba en su gemelo y otras personas.
Y sabia la respuesta, solo que siguió ocultándola en algún lugar de su subconsciente por que encontrar la respuesta a sus preguntas era admitir algo que no estaba listo para admitir, algo que le aterrorizaba admitir, estaba mejor seguir en la ignorancia acerca de ese algo.
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Bill escuchó lejana el sonido de su celular pero no fue eso lo que lo despertó, sino mas bien la puerta abriéndose de golpe y unos gritos bastante altos.
—¡Aki que es casi medio día! ¿a qué hora planeas volver al mundo de los viv…? —la voz se cortó entonces soltando un jadeó de sorpresa, Bill se sentó lentamente teniendo la horrible sensación de estar despeinado, paso sus dedos largos por sus rastas y por su pelo, y descubrió que no era una sensación si no la realidad.
—si ya voy —balbuceó Akira mas despierto que dormido rascándose su pelo azul.
—¿te quedaste a dormir aquí? —preguntó una voz masculina, Bill alzó la vista, Mía y Zen estaban parados en la puerta ambos mirándolos de una manera bastante rara.
—si lo hizo —contestó Akira bostezando— nos dio sueño y nos quedamos dormidos, ¿Qué hora es?
—exactamente medio día —contesto Mía, Bill la observó, era linda, pero el hecho de que se haya besado con su hermano le hacía querer empujarla desde algún precipicio, ¿y porque seguían mirándolos tan raro?
—¿medio día? —jadeó Akira saltando de la cama, Bill lo imitó apresurándose seguramente Tom estaría volviéndose loco por encontrarlo, pero… Tom sabia donde estaba la habitación de Akira, y ni si quiera lo había llamado, cogió su celular y vio una llamada perdida de su gemelo, alzo una ceja confundido.
—Bill por qué mejor no te peinas antes de irte —sugirió Akira sonriéndole con burla, Bill le devolvió la sonrisa, esa era una de las inconveniencias de tener el pelo largo, que se despeinaba fácil, las miradas de extrañeza en Mía y Zen aumentaron, Bill quiso preguntarles que mierda les pasaba pero solo se encogió de hombros y dejó que Akira desenredara su pelo con cuidado de no jalárselo, el a veces se lo jalaba por qué no tenia paciencia para hacerlo con cuidado pero Akira no hizo que doliera ni una sola vez.
—¿a qué hora se irán Bill? Es decir Tom y tú —preguntó Mía con calma.
—no lo sé, hay un protocolo para eso —Akira se inclinó y le susurró al oído “¿y también hay un protocolo para ir al baño?” ambos soltaron una carcajada, Bill le dio un ligero empujón a su amigo y se puso de pie, estaba comenzando a cansarse de esas miradas, tenía que salir de ahí, además de que desde que se había despertado había un sentimiento horrible en su pecho que lo oprimía y definitivamente no era suyo.
¿Qué le habría pasado a Tom?
—bueno yo tengo que irme —dijo algo incomodo, se rascó la nuca, necesitaba una ducha, Akira asintió y se acercó para abrazarlo, Bill sintió como le embutía algo en su bolsillo, sonrió de lado recordando cómo habían tenido que lavar sus calzoncillos la noche anterior, se separaron con rapidez, Bill se despidió de los otros dos con un asentimiento de cabeza y lo último que escuchó antes de irse fue la voz de Mía preguntando:
—¿se llevan muy bien ahora no?
Bill subió por las escaleras encontrando todo bastante calmo, los estudiantes ya se habían marchado, la pregunta que había escuchado decir a Mía le rondaba la cabeza, se sentía como cuando hablaban mal de su relación con Alex, como lo habían discriminado tanto en el colegio, ¿comenzarían a hacerlo ahora?, porque Bill estaba seguro de que los habían visto dormir bastante apegados, suspiró resignado y entró a su habitación.
Tom estaba recostado en su cama jugando con un PSP, las maletas ya no estaban en su lugar, Bill se alegró de ver a su gemelo, no estaba acostumbrado a pasar tanto tiempo sin estar con él, se acercó a la cama.
—hola Tom —le dijo contento— ¿y las maletas?
—Saki se las llevó —fue la única contestación.
—hum… ¿Tom?
—¿estás listo? Te tardaste mucho y queda bastante camino por delante —Tom sacó las llaves de su Cadillac y las giró entre sus dedos, Bill asintió algo confuso, Tom estaba raro, pero no tenía ganas de preguntarle por que, si hablaba con Tom de alguna forma u otra acabaría recordando el beso que había visto, y si le preguntaba a su gemelo, quizás acabaría reprochándole, y eso no era buena idea.
Tom no estaba mejor, estaba enojado con Bill, tenía ganas de zarandearlo y pedirle una explicación, de exigirle que nunca volviera a dormir con nadie de ese modo, porque solo ellos dormían así, desde hace tanto tiempo que lo hacían que el verlo durmiendo junto a otra persona le parecía horrible, Bill entró al baño y se puso los calzoncillos que ya estaban secos, se habría puesto otros pero sus maletas ya no estaban ahí, cuando salió del baño Tom estaba en el pasillo, frente a la puerta, hablando con Saki, lo vio y le hizo una seña con la mano para que se apresurase.
Definitivamente algo estaba mal con su gemelo.
En todo el camino hasta donde tendrían aparcado el Cadillac, Tom habló con Saki y el protocolo para irse hasta Washington, parecía que Tom buscaba cualquier excusa para no tener que hablar con él o si quiera mirarlo, pues repetía las mismas preguntas, llegaron al aparcamiento, el Cadillac estaba en medio de dos coches negros que seguramente serian para su seguridad personal, Saki dijo algo en el micrófono del cuello de su camisa y se metió al coche de atrás, Bill suspiró dispuesto al fin a preguntarle a Tom qué diablos le pasaba pero una voz lo distrajo.
—¡Bill! —Akira y los demás se acercaban a ellos con miles de maletas en las manos, uno a uno se fueron despidiendo de ellos, Georg les comunicó que vivía cerca de la casa blanca y que si les caía de visita no se impresionaran, Mía trato de besar a Tom pero este giro el rostro lo mas amablemente que pudo, la chica no dijo nada solo hizo una mueca de confusión, Saki toco un par de veces la bocina indicando que debían apurarse, fue cuando Akira se lanzó a los brazos de Bill, Tom sintió como ese nudo le apretaba fuertemente el estomago y todos los órganos que estuvieran dentro de su cuerpo, era como si su interior tuviera vida propia y estuviera rugiendo, alejó la vista de la escena por que no podía verlo sin estallar, se encontró mirando a Zen, y a Tom le apreció que Zen tenia la misma sensación que el en ese mismo momento.
Seguro se estaba volviendo loco por que veía celos por todas partes.
Después de lo que pareció una eternidad acabaron de despedirse, cuando Tom arrancó el Cadillac su gemelo lucia más relajado y eso lo puso en más tensión a él, alguien tenía que decir algo.
—¿Tom puedo poner música? —Tom casi salta en su asiento cuando escucho la voz de Bill, pero no esperaba eso, esperaba una pregunta, esperaba que su gemelo le dijera que sentía algo raro en su interior y le preguntara el por qué, asintió sin muchas ganas, Bill puso el USB en la radio del Cadillac, y comenzó a sonar una música bastante rara.
—¿Qué es eso? —preguntó Tom tomando cierto gusto por la música de fondo por que la letra no se entendía.
—es pop japonés, y pop coreano —contesto Bill moviéndose ligeramente al ritmo de la música.
—creí que te gustaba Green Day o Nena.
—me gusta, pero esta música también está bien —fue la explicación— no la conocía, Akira me la paso, ahora entiendo porque a Mía le gusta tanto el rollo asiático —Bill lo miró unos instantes y Tom pudo notar todo el reproche en ellos, y no pudo contestar ni decir nada, solo sentirse más miserable mientras Bill seguía escuchando esa música rara, apretó con fuerza el volante y aceleró en la velocidad, el móvil de Bill empezó a sonar.
—¿hola?
—dile a Tom que baje la velocidad —le dijo la voz de Saki.
—ok, Tom baja la velocidad —le dijo a su gemelo, Tom le quitó el celular con una mano y lo acercó a su oreja.
—te recomiendo que subas la velocidad, porque si no voy a pasar al idiota de Inori, y es indiscutible —colgó el aparato con furia y se lo devolvió a Bill que no dijo nada, el auto que iba delante de ellos aumentó la velocidad y Tom sonrió satisfecho, después de todo estaba acostumbrado a salirse con la suya.
Bill se giró para atraer un refrigerador portátil de donde sacó un sándwich y una coca cola, no había comido nada desde ayer y tanto baile lo tenía con hambre, cualquier problema con su gemelo ya lo solucionaría. Aun que tenía miedo de que esta vez quizás todo acabase mal, que quizás Tom si iba en serio con Mía, eso lo hacía sentir como una mierda.
De todas formas era hora de enfrentar la verdad, sea cual sea el resultado final.
Continúa…