Notas de Amudiel: Los impulsos obligan a hacer cosas improbables a las personas más sensatas…

Esclavo: el perfume del amor. Fic Twc de Amudiel

Capítulo 11: La calma previa a la tormenta

Jorg estaba recostado aun sobre la elegante cama de su casa, Simonne no llegaba de la casa de Tom, no que a él le molestara que su esposa pasara tiempo con su hijo, y sobre todo cuando Tom aparecía de su misterioso e imprevisto viaje que provoco temor en todos, pero realmente la extrañaba sin importar cuanto tiempo que pasaran juntos, observo el reloj en el velador negro, eran recién las 9 de la mañana, la puerta de entrada se abrió, una sonrisa adorno el rostro del perfumista.

¿amor? – le llego la voz de su esposa.

Aquí en la habitación – Simonne entro al enorme lugar sonriéndole – dios no sabes cuánto te extrañe

Y yo a ti – le sonrió ella – Tom pide disculpas por su comportamiento…

No me sorprende – bufo bajito Jorg, Simonne comenzó a desvestirse para quedar en ropa interior, se sorprendió de sentir un fuerte mareo, Jorg no lo noto – ¿te dijo al menos a donde había ido?

Jorg, tiene 25 años – Simonne se sentó al borde de la cama tratando de volver a la normalidad – no puedo estarle preguntando todo como si aun tuviera 5, sin embargo me debe un par de almuerzos

Eso es injusto – se quejó el hombre – ¿quieres un masaje?

Claro – accedió ella sintiéndose mejor.

&

El desayuno de Hamburgo era terriblemente parecido al de Leipzig según Georg, Gustav amablemente se encargó de recordarle que seguían en Alemania después de todo, Bill seguía en las nubes, Judy lo imitaba, ambos no se percataban de que sus cuerpos estaban en el planeta tierra, el modelo castaño noto como algunas chicas que pasaban por el restaurante de su hotel, lo reconocían a el y a Bill, seguramente estarían preguntándose si acercarse a pedir autógrafos.

míralas Gus, están locas por mis huesos

Yo diría que quieren algo tuyo, y que ese algo no tiene ningún hueso precisamente – el modelo se atoro con su café.

¡G-Gus! – dijo abochornado, su rubio amigo no solía tocar bromas de ese estilo – cómo pudiste decir…

Sabemos que es exactamente lo que están deseando – le sonrió el rubio – vamos Georg no te hagas

Realmente Gus, eres genial – sonrió Georg – no te conocía esa faceta humorística

no soy un mojigato Georg, solo que antes me aprecia de mal gusto

¿y ahora ya no?

Qué más da – se encogió Gustav de hombros – somos amigos después de todo

oye tu ¿sabes algo sobre “eso”? – Georg señalo con un gesto a Bill y a Judy, mirando sin mirar a algún lugar detrás de ellos – parecen como en trance desde que llegamos a Hamburgo ¿no estarán escondiendo algo?

Gustav sabía que los jóvenes definitivamente escondían algo, pero no precisamente lo que Georg se imaginaba.

En el avión estaban muy acaramelados – agrego el castaño.

No indagues mucho Hagen – se burló Gustav – podrías sacar conclusiones erróneas

¿eso significa que todavía no son novios? – Georg no se molestó en hablar con voz baja, total ni Judy, ni Bill parecían haberlo escuchado. Gustav le dio la razón con un gesto de la cabeza, en silencio acabaron sus desayunos.

Ya es hora – dijo Gustav llamando la atención de todos – tenemos muchos lugares que visitar.

&

Al tercer día de estadía en Hamburgo Bill estaba mucho mas relajado, porque el infierno se congelaría antes de admitir que estaba decepcionado, incluso habían pasado frente al edificio ESCENCIAS y ni así pudo ver a cierta persona, de la cual pretendía olvidarse incluso a base de golpes en el cráneo.

Se pasaron la mañana bosquejando y haciendo planos precariamente, un plano requería de concentración y tiempo, Bill deseaba desesperadamente que su concentración decidiera regresar de algún lugar remoto al que seguramente se habría mudado, siempre le había apasionado hacer planos de edificios complicados, de saber que él algún día podría diseñar uno igual de magnifico, elegante y rebelde a la vez, justo como su personalidad, sin embargo no estaba en uno de sus mejores momentos, de no ser por Gustav sus notas habrían decaído un montón.

Un mes y seguía recordando “aquel día” con demasiada claridad para su gusto, con detalles, solo unos días después deceso cayo en la cuenta del lugar en el que Tom había introducido sus dedos, el rubor amenazaba con quemar su rostro cada vez que se acordaba, ¿Cómo había permitido que Tom hiciera algo así?, sin embargo acompañado a la terrible vergüenza del momento también recordaba el placer que inundo sus sentidos, su cuerpo parecía convertirse en gelatina entre las manos de Tom, recordaba claramente como había luchado mentalmente contra todos sus enormes avances, su cuerpo definitivamente estaba de parte del enemigo, pues ninguno de sus músculos hizo lo que su mente le dicto, y el momento era como una película atrofiada que se repetía sin cesar en sus recuerdos.

Gustav y Georg comparaban sus bosquejos aguardando a que el mesero apareciera para tomarles la orden, Judy hablaba algo alejada de la mesa por celular, y de repente Bill se sintió muy acalorado, el clima de Hamburgo no era tan frio como el de Leipzig, al menos no en esa época, se levantó excusándose y se alejó en dirección a los sanitarios de ese restaurante.

&

mamá este restaurante es…

Es un restaurante Tom – dijo ella sonriendo – el que no sea absurdamente caro no lo hace menos

¿entonces no te molesta? Porque a mi no me interesa, con tal de que la comida sea buena…

vamos Tom ya te dije que vine un día aquí con unas amigas, es muy bueno, lo veras

pasemos al segundo piso es más fresco ahí

Simonne caminaba alegremente del brazo de su hijo, el restaurante era muy popular, desde el segundo piso se podía ver el primero donde también reposaban varias mesas con gente almorzando alegre, Tom se sentó de manera de que el primer piso quedaba levemente hacia su derecha y Simonne se sentó de frente a la puerta del restaurante obteniendo una vista de todas las personas que ingresaban al lugar, ella estaba sintiendo curiosidad al ver varias personas que ingresaban con cuadernos en las manos, algunas dibujaban en ellos mientras esperaban ser atendidos, a la distancia pudo distinguir edificios garabateados con líneas inconexas, como si fueran borradores de un dibujo que pronto pasaría a ser algo mas serio.

Simonne ordeno por ambos pues ella ya conocía el lugar, Tom le hablaba de los problemas que surgieron en los laboratorios cuando estuvo ausente y ella le escuchaba sin perderse detalle, el perfumista sujetaba a morosamente su mano por sobre la mesa, ambos se separaron cuando el mesero trajo sus platillos de comida.

El silencio estaba apoderándose de ambos cuando Simonne decidió romperlo.

Hijo

¿Mmm? – Tom se llevó una porción de comida a la boca.

¿Cómo es el chico que te gusta? – la pregunta trajo como consecuencia una fuerte tos en el perfumista que dejo caer un poco de la comida de su boca – Tom, ¡tranquilo! – Simonne golpeo suavemente su espalda, Tom bebió un gran sorbo de agua y luego enfrento a su madre.

¡a mí no me gusta ningún chico! ¡Por dios mamá!

No es para tanto – le dijo Simonne traviesa – solo pregunte como era ese modelo que logra desesperarte, ¿por cierto como se llama?

mamá por favor dime que no estas actuando como la suegra deseosa de conocer a la pareja de su hijo… – Simonne le dio una mirada de reproche, Tom suspiro derrotado – se llama Bill, y recalco que NO me gusta, mamá

de acuerdo, entendí eso, ¿y cómo es el? – se apresuró a preguntar.

pues es alto, quizás un poco más que yo, casi nada, es flaco, tiene el pelo largo, también rastas blancas y negras, seguramente lo viste en la publicidad de las revistas

¿ese es el chico que te… – se cortó al ver la mirada de su hijo – desespera? – dijo al fin evitando la palabra “gusta”.

sé que esconde algo

si entiendo todo lo de la caja de Pandora – bromeo Simonne – pero también dijiste que era divertido…

bueno… creo que me gusta molestarlo, me gusta ver como su cara adopta una expresión de ira

Tom eso es anormal – le rió su madre – ¿no estas siendo demasiado sádico?

Si le dijeras a tu madre que en realidad lo que quieres es romper a Bill y verlo llorarla voz ajena comenzó a molestar de nuevo dentro de su cabeza.

Ya mamá no te preocupes – corto el de trenzas – ya te dije que no hay nada anormal entre yo y ese modelo

podrás decir lo que quieras Tom, pero yo se que fuiste a buscarlo cuando desapareciste – Tom la miro sorprendido pero recompuso su máscara, aunque sabía que era en vano, no le funcionaba con Simonne.

¿Cómo puedes afirmar eso?

te conozco – dijo ella simplemente.

mamá solo olvídate de lo que dije ¿ok? Ya no volveré a ver mas a Bill, ya ni me interesa saber cuál es su secreto

Esa no te la crees ni tu mismo Tom sintió ganas de ver a quien sea que hablara cosas en su mente y dispararle un par de veces.

tu nunca te rindes ¿verdad?

Tom no contesto a eso, cogió su vaso de agua y bebió otro sorbo, de repente no sentía tanta hambre, su madre lo miraba analizándolo, y el evito su mirada, pues se sentía indefenso ante el escrutinio, decidió distraerse en el primer piso, y casi escupe el contenido de su boca nuevamente, una inconfundible cabellera con rastas bicolores estaba en una de las mesas, sus ojos se abrieron como platos, Simonne trato de ver que había impresionado tanto a su hijo pero no vio nada interesante.

¿sucede algo?

En ese momento el chico se paró dejando ver su maquillado y hermoso rostro, Tom no tuvo ninguna duda de que era Bill, quizás estaba volviéndose loco, viendo cosas que no eran, pero en la misma mesa estaban sus inconfundibles amigos, el otro modelo castaño y el rubio hermano de Miguel, incluso la chica que siempre estaba con Bill cuando lo veía en la universidad, el modelo se alejó en dirección a los sanitarios, y Tom sintió que sus piernas se paraban como resortes.

Necesito ir al baño – mascullo antes de bajar precipitadamente al primer piso y entrar al baño de hombres, Bill estaba frente a uno de los espejos mojándose el cuello con sus manos empapadas de agua, Tom sintió la necesidad de lamer las gotitas que resbalaban por esa piel, a la que se sentía tan malditamente familiar.

Creí que querías que no te buscara mas – le dijo al modelo haciéndolo pegar un bote del susto – ¿ahora tu me buscas a mi?

¿T…Tom? – pregunto Bill con el corazón golpeteando fuertemente en su pecho.

¿me extrañaste? – sonrió el perfumista con superioridad.

Yo… yo… no, claro que no – mintió Bill alejándose del trenzado que se acercaba a Bill lentamente – estoy en un viaje de estudios – esta vez Tom no pudo ver mentira en sus ojos, le encantaba poder descifrar al modelo con solo mirarlo, pero aun así no está de mas molestar a aquel que ocupaba egoístamente sus pensamientos.

oh Bill ¿no pudiste pensar en una mejor excusa?

¡no es una excusa! – dijo Bill casi gritando, tenía un leve destello de temor pero la emoción es lo que se estaba apoderando de su cuerpo y aun que su mente le gritara: “¡por fin!” Jamás admitirá que estaba satisfecho con el encuentro, de alguna manera sintió que el viaje a Hamburgo valía muchísimo la pena solo de ver a Tom frente a el con esa mirada tan… hambrienta.

¿Por qué le encantaba sentirse deseado?

Antes de que Bill pudiera decir nada Tom lo empujo sin delicadeza dentro de uno de los elegantes cubículos del restaurante, cerrando con pestillo la puerta, dentro solo había un inodoro pulcramente limpio, olía a cloro.

¿Qué haces? – pregunto Bill tratando de ocultar su nerviosismo.

No me lo preguntes – siseo Tom acorralándolo contra una de las blancas paredes – ni yo mismo lo se…

a…aléjate – pidió Bill sin convicción.

Pero tu no quieres que me aleje – contraataco Tom – recuerda que conmigo mentir no sirve – Bill realmente trato de luchar contra los avances de Tom, puso sus delicadas manos en el pecho del mayor tratando de alejarlo.

Basta – dijo sin fuerzas – déjame en paz… – Tom sonrió de lado.

¿seguro? – susurro en su oído sintiendo como el empuje de Bill iba disminuyendo.

enserio, déjame tranquilo porque si no…

Su monologo fue interrumpido por los bruscos labios del otro hombre besando firmemente los suyos, trato de negarse pero sus brazos se enroscaron en el cuello de Tom atrayéndolo hacia su cuerpo, se sintió tan bien cuando estuvo totalmente atrapado entre Tom y la pared, su traicionera lengua exploro con deguste la del contrario, y las respiraciones se incrementaron sonoramente, incluso gemidos bajos escaparon de su boca, Bill deseo que Tom repitiera lo echo anteriormente en la habitación del hotel Westin, Tom presiono una de sus piernas entre las de Bill casi alzándolo del piso, Bill gimió dentro del beso.

Te dije que lo deseabas – susurro el perfumista para luego atacar nuevamente los labios de Bill.

No supo como es que de pronto las manos de Tom viajaban por su torso bajo su camiseta, su mente volvía a alejarse abrumada por el placer, y su corazón latió anhelante nuevamente, Tom le gustaba no podía negarlo mas, ¿Cómo le hacía entender uno a su subconsciente que estaba agradándole el toque de otro hombre? Simplemente le gustaba y ya, sin importar que Tom fuera como es, sus manos apresaron fuertemente la camiseta de Tom clavándole la uñas en la espalda a través de la tela, Tom gruño dentro del beso restregándose contra una de las piernas de Bill, unos sonidos los congelaron, se escuchaba claramente la voz de dos personas fuera del cubículo, ambos chicos se quedaron inmóviles en sus posiciones casi sin respirar y con sus labios tocándose, ambos tenían los ojos abiertos en una expresión de susto.

Poco después se escuchó el sonido de la puerta principal cerrándose y el silencio se hizo vigente de nuevo.

Tom – susurro Bill sin moverse.

¿Qué?

Quítate – pidió suavemente el modelo y para su asombro el perfumista obedeció, Bill no supo si sentirse aliviado o decepcionado cuando lo vio alejarse hacia la puerta del cubículo.

cuando dijiste que no te buscara mas ¿no era enserio cierto? – Bill no tuvo tiempo de contestar pues Tom abrió la puerta y salió del cubículo dejando a un confundido modelo dentro, el perfumista se asombró de ver al rubio hermano de Miguel apoyado en el lavabo dándole la espalda al espejo, Tom lo miro desafiante sin dejar de sonreír con suficiencia y sin decirle una palabra salió del baño.

Bill se compuso lo mejor que pudo y aliso su ropa con las manos, sentía sus labios arder por los bruscos besos, su corazón seguía latiendo con aceleración dentro de su pecho, ¿Por qué no podía evitar entregarse de esa manera?, salió del baño sin saber muy bien que pensar y casi se desmaya al ver a Gustav apoyado en el lavabo mirándolo con atención.

¡G…Gus! – dijo ruborizándose aun mas de lo que ya estaba.

Bill – contesto el rubio sin dejar de mirarlo – ¿Qué hacías encerrado en un cubículo con Tom Kaulitz? – pregunto el rubio mirando fijamente los rojos labios de Bill, el modelo bajo la mirada avergonzado a las puntas de sus zapatillas, Gustav no dijo nada mas, se giró para mojarse el corto pelo rubio y después ambos salieron del baño en silencio, justo a tiempo para ver a Tom saliendo del restaurante abrazando posesivamente a una mujer rubia por la cintura, Bill sin mirar a su amigo pregunto bajito:

¿era su esposa?

Era su madre – contesto Gustav.

¿Cómo lo sabes?

sale en las revistas

Bill no tuvo el valor para mirar a su amigo nuevamente a los ojos.

&

Todos notaron claramente que Bill estaba muy distraído el resto del día, después de acabar los bosquejos decidieron salir a pasear por las calles de Hamburgo, sacaron fotos en diversos lugares, Gustav también parecía algo serio y preocupado, hasta ahora no sabía exactamente qué era lo que Tom pretendía con su amigo, pero al verlo salir del cubículo, desarreglado y con demasiada evidencia de lo que había pasado dentro, supo que Tom solo le traería sufrimiento a Bill.

Ya era de noche y antes de regresar al hotel pasaron por una tienda de música, admirando los instrumentos que se exhibían ahí, Georg babeaba por los bajos mientras Gustav admiraba las baterías de platino, Judy examinaba entre sus manos una flauta blanca muy refinada, Bill decidió salir a fumar un cigarrillo mientras sus amigos se entretenían con las cosas de la tienda, su mente estaba demasiado confusa, tanto que le dolía la cabeza.

¿Qué demonios era todo lo que estaba pasándole? Tom estaba casado, y de alguna manera eso le agregaba una enorme culpabilidad en su conciencia, pero después de todo no era el quien iniciaba lo que sea que sucediera cuando Tom lo atacaba de esa manera.

Pero tampoco hacia nada para evitarlo.

Un Cadillac negro se estaciono frente a él, en un principio no le dio mucha importancia, dentro de la tienda podía observar a sus amigos entretenidos con los instrumentos, Georg tocaba un bajo con una expresión soñadora en su rostro mientras Gustav y Judy lo observaban, unos brazos lo jalaron hacia atrás y estuvo a punto de gritar pero la voz se le congelo en la garganta, el Cadillac acelero rápidamente alejándolo de la tienda de música, Bill miro incrédulo al hombre que conducía el coche con expresión concentrada en el rostro, los seguros de las puertas se bajaron, encerrándolo dentro.

¡Tom! ¡qué demonios haces!

Hola – saludo el perfumista sin amilanarse.

¡déjame bajar!

cuando dije que las mentiras no funcionaban conmigo era verdad, debo agregar que las amenazas tampoco funcionan conmigo

Bill se sujetó fuertemente de donde pudo cuando Tom doblo bruscamente una esquina.

¿Cómo es que eso le pasaba a él? Se lamentó.

& Continuará &

por Amudiel

Escritora del Fandom

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