
«Twist of Fate 2: Memories» Fic de Amudiel
Capítulo 8
Tom se bajo del coche negro seguido por Ian, frente a el estaba un enorme edificio lleno de apartamentos, recordó que en el mensaje indicaba el numero 23, se acerco al edificio y subió hasta el tercer piso, una hilera de puertas lo recibió, pero no tuvo que buscar los números pues fuera de la 23 estaba Sean, el guardaespaldas de Bill, se acerco rápidamente y lo saludo, toco el timbre y espero a que le abrieran.
—hola Tommy — saludo Bill sin ánimos, con un amago de sonrisa — pasa…
—oye Bill — llamo Tom mientras este dejaba a ambos guardas fuera y cerraba la puerta — no se que esta pasando pero odio verte así…
—te lo contare todo Tom, lo juro hasta el ultimo detalle, pero no ahora… ahora solo quería tenerte cerca, lo siento por preocuparte…
—no, esta bien — dijo Tom mientras ingresaban a la sala, a un lado habían varias maletas apiladas y frunció el ceño sin entender, pero siguió caminando hasta la habitación donde Alexander estaba empaquetando toda su ropa en maletas, se saludaron con una inclinación de cabeza y luego reino el silencio, Tom podía sentir la tristeza en el aire y entonces entendió, Alexander se iba… y por alguna razón eso no le causo alegría si no mal estar, y no lo entendió pues el muchas veces había querido deshacerse del francés, y ahora que finalmente se iba, el se sentía decepcionado…
Sin decir nada se acerco a ambos chicos y comenzó a sacar ropa de los cajones, Alexander y Bill lo miraron impresionado, el les sonrió abiertamente, logrando hacerlos sonreír y todos doblaron la ropa en silencio.
—lamento mucho que tengas que irte Al — le dijo Tom, con la confianza suficiente para llamarlo por su diminutivo. El rubio sonrió.
—¿ya no soy “francesito”? — dijo divertido Tom tuvo la decencia de sonrojarse.
—no sabia que lo sabias…
—en vuestro anterior colegio todos sabían que me llamabas así — dijo Alex burlón, Bill soltó una carcajada ligera.
—pues… vale yo jamás me disculpo por nada con nadie — Alex y Bill lo miraron arqueando una ceja incrédulos — vale, vale, Bill no entra en la definición de “nadie” pero haré además de el otra excepción, lo siento Alexander por haberte tratado antes tan mal — dijo sinceramente estirando su mano. Alexander se la estrecho.
—disculpas aceptadas — dijo sentándose a la cama — ¿les gustaría brindar?
—¿brindar por que? — pregunto Bill tristemente sentándose a su lado.
—por el reencuentro que tuvimos, y por el que tendremos en un futuro — dijo Alex lo mas optimista que pudo — traje “Château Petrus” — Bill jadeo impresionado.
—¿Qué? — pregunto Tom.
—¡es el mejor vino de Francia! Y del mundo también — dijo alegre — ya veras como te gusta
—ah claro… — dijo Tom inseguro, Alexander los guio hasta la cocina y observo a Tom.
—¿es que no te gusta el vino? — pregunto.
—no es eso, solamente que no estoy muy acostumbrado a esa bebida
—ah claro… es que nosotros los franceses olvidamos que las demás personas no soportan muy bien el vino — comento.
—¿en Francia lo beben mucho?
—tres veces al día — bromeo Bill y Alex rió la broma — también con el queso, es bastante común
—bueno — comento delicadamente Tom — pero estoy seguro que ustedes no aguantan un buen vaso de vodka — los tres soltaron una carcajada.
—pues no lo se, quizás el vodka es a los Franceses lo que el vino a los demás — dijo Alex acercándole una copa elegante cargada de vino, el olor lo hipnotizo, era delicioso.
—es una de las ventajas de ser inmunes a esta bebida — dijo Bill oliendo su contenido — somos inmunes al olor también, Tom rápidamente aparto la copa de su nariz y los otros dos rieron.
—entonces brindemos — dijo Alexander alzando su copa — por el ayer, por el hoy y por el mañana
—por la amistad — continuo Bill.
—por nosotros — le siguió Tom y los tres chocaron sus copas para luego darle un par de sorbos, era lo mas rico que Tom hubiese probado jamás.
—¿entonces Tom ya no me odias? — pregunto Alexander directamente, Tom lo observo sin inmutarse.
—estaba equivocado — dijo posando su copa en la barra — era como con Bill, creí odiarte pero… no creo que haya sido odio, solamente, no se lo que era… pero me doy cuenta de que tu y Bill son como hermanos, el me contó muchas cosas sobre ti, y te agradezco que hayas estado ahí cuando yo no pude — Bill lo miro impresionado y le dio un beso en la mejilla, Tom se limpio rápidamente — ¡Bill! — dijo sonrojado.
—ustedes son mis hermanos, no saben cuanto los quiero — dijo el pelinegro posando otro beso en la mejilla de Alex.
—para eso esta la familia — dijo Alex alzando su copa nuevamente.
—por la familia — dijeron y se acabaron el contenido de un trago.
No se dieron cuenta cuando pero pronto estaban en el aeropuerto, y la tristeza se hizo mucho mas presente, Tom podía sentir fuertemente el dolor de Bill en su pecho, y también sentía su propio dolor dentro, se había acostumbrado tanto a Alexander, aun que fuera discutiendo con el que ahora le pesaba su partida.
Las maletas estaban en el porta equipajes y Alex solo llevaba una encima, Bill observaba el lugar recordando lo pequeño que se había sentido la primera vez que piso ese lugar, esquivando a las personas totalmente solitario y asustadizo, ahora se sentía mas grande, triste si, pero mas fuerte de algún modo, sin importarle nada se tomo de la mano de Alex y con la otra de Tom bajando la vista al piso, sentía que iba a llorar pero tenia que ser fuerte, sin soltarse los tres llegaron hasta la zona de abordaje, Tom sentía la mano de Bill temblar entre la suya.
—yo… — dijo perdiendo la voz — yo… — sollozo sin alzar la vista, se soltó de ambos y enterró su cara entre las manos, su espalda se agitaba con cada sollozo, Alexander rápidamente lo abrazo, Bill enterró su rostro en su pecho y lo rodeo con sus frágiles brazos, se sentía como si le arrebataran un pedazo de si mismo, y no podía evitar recordar claramente como fue su niñez. Adolescencia, como Alex siempre estuvo con el, como solían reír, jugar, no quería perderlo de nuevo como hace tres años, cuando Dorian lo mando a una misión separándolos.
—te prometo que nos volveremos a ver — le susurro al oído Alex tratando por todos los medios de no echarse a llorar — lo prometo Bill
—te voy a extrañar — sollozo el pelinegro.
—y yo a ti, es mas, creo que ya te extraño desde ahora — Bill soltó una pequeña carcajada en medio de su llanto y se separo de Alex sin dejar de abrazarlo para mirarlo a los ojos, esos ojos azules que siempre le habían gustado… el sabia algo que nadie mas sabia, ni Tom, ni siquiera Alexander, y era momento de decirlo.
—yo se que estas enamorado — le dijo sin dejar de mirarlo a los ojos, Alexander lo miro sorprendido y abrió la boca pero Bill lo detuvo — No Alex, no quiero oírte negarlo… recuerda que te conozco mejor que a mi mismo — sonrió sintiendo el salado de sus lagrimas en su paladar — el día siguiente del incidente estabas contento como nunca antes, quizás digas que solo fue sexo pero yo no lo creo ¿Por qué no puedes luchar por eso?
—es que no es tan sencillo — dijo Alex desviando la mirada.
—¿Por qué no? ¿Por qué ambos son hombres? Eso no tiene nada que ver, si hay amor es lo de menos, y vais a pasar mucho tiempo juntos cuando vuelvas — dijo refiriéndose a las misiones y a las reuniones a las que Dorian les aria asistir — ¿vas a intentarlo verdad?
—pero y si…
—Alex tu no tienes miedo a nada ¿recuerdas? — Le dijo sonriendo — tampoco a una negación, si el se niega sigue insistiendo, después de todo Matius no puede ser tan inalcanzable — Alex sonrió y volvió a abrazar a Bill.
—gracias — le susurro al oído y planto un beso en su mejilla.
Bill se separo de Alexander y Tom se acerco a el, le ofreció la mano, Alexander la tomo y lo jalo sorpresivamente hacia él y le dio un breve y fuerte abrazo.
—cuídame a Bill — le dijo sonriendo — siempre anda metiéndose en problemas
—lo se, esta como una cabra — comento Tom girando su dedo a la altura de su sien.
—¡oigan! — se quejo Bill.
—au revoir — dijo Alexander en francés —Ce fut un honneur(fue un honor)
—jusqu’à ce quenous rencontrons(hasta que nos veamos) — contesto Bill.
—Adiós — dijo Tom, y Alexander se giro dándoles la espalda para caminar hacia el ingreso de su avión, Bill entrelazo sus dedos con los de Tom y lo jalo hasta los ventanales donde se veían los aviones llegar… o partir. Ninguno de los dos se imagino que poco mas de un año antes Jorg y Dan estuvieron en el mismo lugar esperando al avión de Bill observando a través del ventanal.
Bill apoyo su cabeza en el hombro de su hermano sin soltar su mano y suspiro.
—eres genial Tommy, jamás pensé que tu y Alex quedarían en buenos términos — Tom sonrió y soltó la mano de Bill para apresar su cintura y apegarlo mas a el.
—no era tan malo después de todo — comento suavemente, el pelo de Bill le hacia cosquillas en la oreja pero lo ignoro, el peso de la cabeza de su gemelo sobre su hombro era reconfortante de alguna manera.
—¿estas listo Tom? ¿Estas listo para saberlo todo de mi? — dijo en voz alta, Tom pensaba que parecía mas una pregunta echa a si mismo.
—lo estoy — contesto firmemente — quiero saberlo todo de ti… — Bill abrazo a Tom por la cintura también y suspiro.
—no se que aria sin ti
Ambos abrazados sin dejar de mirar a través del ventanal como el avión con destino a Francia partía no notaron como eran fotografiados desde detrás, siguieron abrazados hasta que el avión era una motita casi inexistente en el cielo azulado, Tom empujo ligeramente a Bill hacia la salida y caminaron sin soltar sus cinturas seguidos muy de cerca por Ian y Sean hasta el auto que los esperaba para llevarlos a casa.
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Jorg seguía en el sillón de la sala junto a Dan mirando una película de terror, ambos se reían de la sangre falsa de la película, además de si mismo y Dan, Jorg nunca había conocido a otra persona que se riera con las películas de terror, escucharon resonar la puerta de entrada y automáticamente miraron hacia la puerta que conectaba la sala con el vestíbulo, Tom y Bill ingresaron muy pegados entre si Tom con el brazo alrededor de la cintura de Bill y Bill con un brazo sobre los hombros de Tom.
—Hola papa, hola Dan — saludo Bill sin mirarlos, ambos adultos notaron que sus ojos estaban rojos y era claro que había llorado, Tom miraba ausentemente hacia las escaleras.
—hola chicos… ¿Qué tal? ¿Todo bien? — pregunto lentamente Dan, Tom asintió.
—todo esta bien — dijo vaciamente Bill
—¿paso algo? — insistió Jorg.
—Al se fue — contesto Tom jalando a su hermano hacia las escaleras — no queremos hablar de ello — agrego — al menos no ahora
Ambos desaparecieron escaleras arriba, y los adultos se miraron tristes y confundidos.
—es una lastima, ni siquiera se despidió…
—quizás llevaba prisa — dijo Dan.
—como dije, es mas complicado tener gemelos que dirigir el país — Jorg se dejo caer dejando su cabeza descansar en el regazo de Dan, este soltó una carcajada y hundió los dedos en el cabello castaño.
—nadie dijo que seria fácil…
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Era la primera vez que no estaban en la habitación de Tom, ambos gemelos sacaron desde dentro del armario empotrado de Bill una funda cuadrada con varias pinturas dentro, Bill abrió el cierre y fue sacándolas todas, dispersándolas por todo el lugar, Tom observaba embelesado, eran de su madre, la que mas le gustaba era una donde sus rubios y largos cabellos se ondeaban al viento, y su sonrisa era radiante, llena de vida, había otra donde dormía, se veía tan hermosa y etérea, siguió observando las pinturas hasta que llego a otra y frunció el ceño, ¿era su madre cuando era joven?, se acerco un poco al cuadro y lo reconoció… era Anne, un retrato de tres cuartos, la reconoció por sus ojos color verde, pero realmente era muy parecida a su madre.
Su sorpresa aumento considerablemente en las siguientes tres pinturas, eran de el, una donde sus rastas parecían moverse solas como serpientes, le quito el aire, ni siquiera observándose en un espejo había sentido tanta emoción en su pecho, Bill sintió que Tom estaba increíblemente asombrado y emocionado por esas pinturas y sonrió un poco.
La siguiente era Tom durmiendo apaciblemente, y la ultima de Tom era parado amenazadoramente sin camisa, enseñando su torso brillante a la luz de la luna, pudo apreciar los detalles, los ojos del Tom de la pintura no miraban directamente al frente si no a un punto arriba a la izquierda, Tom no pudo evitar alzar la mano y acariciar el lienzo.
—vaya… es hermosa Bill — dijo sin aliento.
—me alegro que te guste…
—¿Cuándo las hiciste?
—mucho antes de que nos llevásemos bien, excepto la ultima, esa la empecé antes y la termine después — Tom se acerco a Bill y le abrazo.
—son realmente geniales
—te falta ver una — le dijo Bill, Tom se volvió y noto la pintura que estaba al final de todas, era de Alexander, en cuclillas, con su largo y rubio pelo suelto y sus ojos azules destellando.
—¿esta es reciente?
—si, hasta ayer aun estaba un poco fresca pero seco rápidamente
—¿Por qué jamás las mostraste? A papa le encantarían…
—¡no! Nunca me gusto que nadie viera mis pinturas, en Francia solo las veía mama y yo y ahora solo las conoces tu, y me gusta que sea así — Tom de alguna manera entendía pero no sabia como, asintió lentamente y se giro a ver a Bill, el menor volvió a acercarse al armario y Tom escucho el sonido de algo pesado arrastrándose.
—Tom ayúdame — dijo con voz baja, el mayor se acerco y metió la cabeza al armario, levemente pudo divisar un gran cofre.
—¿es lo que trajiste de Francia?
—si, es pesado, era de mama
Entre los dos lo sacaron a la habitación y lo arrastraron hasta la cama, Bill metió la mano bajo el cuello de su camisa, y saco un collar delgado de oro, tenia un pequeño corazón y una llave, Bill se lo quito y acerco la llave a la cerradura.
—jamás he visto lo que hay dentro — dijo antes de introducirla — mama dijo que no era el momento, supongo que ahora es el momento.
Con un suave clic la cerradura se abrió y un agradable aroma invadió el ambiente, un aroma a flores, los gemelos pudieron ver dentro varios objetos, papeles, libros, botellas de perfume, fotos.
La habitación tenía las luces apagadas pero la ventana abierta de par en par, por donde la luz de la luna entraba iluminándola totalmente, Bill aun de rodillas al lado del cofre saco varios papeles, y fotografías, al fondo estaba el pesado libro que reconoció como un álbum de fotos.
Lo abrió y varias fotos de Jorg junto a Simonne aparecieron, ambos eran muy jóvenes y sonreían, a medida que pasaban las fotos cambiaban los detalles, como por ejemplo el vientre de Simonne que crecía considerablemente, en la siguiente pagina había una sola imagen ocupándolo todo, una ecografía de los gemelos, estaban tan juntos que sus narices casi se tocaban, ambos llevaron sus manos hacia la imagen al mismo tiempo, tocándose entre si pero ninguno las retiro.
—somos nosotros — dijo Tom en un susurro.
—es increíble….
La siguiente foto también los supero, eran dos bebes recién nacidos en su cuna, solo habían un par de fotos de los bebes, la siguiente pagina era una foto de Simonne, Marie y Bill descansando en los brazos de la ultima, siguió pasando las paginas y mostraban como Bill crecía, también habían fotos de Alexander de niño.
—eras… igual a mi — dijo Tom — cuando éramos niños
—somos gemelos después de todo…
—pero bueno es algo raro, es que como siempre hemos sido distintos por nuestra forma de vestir, no estoy acostumbrado…
—mira Tom es el anillo de mama — dijo sacándolo desde el fondo — el que papa le dio cuando se casaron — Tom lo tomo entre sus manos y lo admiro.
—es muy hermoso — dijo.
—Tom yo… tengo que confesarte muchas cosas
—¿tiene que ver con el revolver que esta en tu cajón? — pregunto. Bill se sorprendió pero asintió.
—era el revolver de mama
—¿mama tenia un revolver?
—pronto lo comprenderás todo
Bill tenia ocho años cuando visito por primera vez el cuartel general, la gente ahí dentro fumaba alegremente y bebía, habían varias mesas de pool dispersadas y un mini bar a un rincón, su tía Marie se quedo a su lado mientras su madre se iba junto a Gordon a saludar a las personas.
—¿tía que es este lugar? — pregunto
—pronto lo sabrás pequeño — le dijo su tía comprensivamente
—¿Al va a venir aquí también?
—quizás mas tarde, pero vi a Norman por allá — señalo
Su madre fue de pronto jalada hasta el lugar mas alto en donde podía ser apreciada por todos, y ese hombre que le caía tan mal se paro a su lado hablando a los presentes.
—¡escuchen todos! Es momento de que Simonne se una al fin a nosotros — dijo haciendo el silencio — todos y cada uno de los miembros de la mafia Francesa son vitales para nuestra asociación, y mientras mas crezcamos mas fuertes seremos — la gente aplaudió — déjenme presentarles a un nuevo miembro — alzo la voz tomando el brazo de su madre y jalando la manga de su blusa hasta el codo — Simonne Trumper, que recientemente se caso con mi mejor amigo Gordon — se oyeron mas aplausos y gritos, el brazo de Simonne estaba expuesto y en la fina piel podía verse un sencillo tatuaje con la forma del perfil de un caballo — bienvenida
—gracias — dijo ella sonriendo, pero algo le decía a Bill que esa sonrisa no era autentica.
—las nuevas generaciones — continuo Dorian observando a lo lejos a Bill — nos harán mas poderosos, y cuando cumplan la mayoría de edad se unirán orgullosamente al grupo, seremos una enorme familia unida y poderosa, Francia temblara bajo nuestras manos, que digo Francia ¡el mundo entero lo ara!
Después de eso la gente siguió brindando y riendo, Bill se acerco a su madre que lo abrazo suavemente, Gordon estaba algo sonrojado y se aclaro la garganta un par de veces.
—amor yo quería darte algo — dijo humildemente pasándole una caja del tamaño de una de zapatos — es un regalo familiar…
—dios Gordon es bellísima — dijo ella tomando el hermoso revolver entre sus manos — pero aun no se disparar
—yo te enseñare…
Poco después Bill presencio la primera pelea entre Simonne y Gordon, ellos pensaban que estaban solos pero Bill los oía oculto tras las cortinas.
—¡jamás debí unirme a ese animal! ¡Jamás!
—pero Simonne dijiste que era por Bill…
—todo es por Bill, para que nada le falte ¡pero lo que Dorian nos hizo hacer hoy fue horrible Gordon! No se como puedes vivir con esto…
—¿y que esperabas Simonne? La mafia no es un bonito cuento de hadas, es la realidad y si tienes que mancharte las manos de sangre para salvar tu vida no hay nada que puedas hacer.
—¡no quiero volver a ver ese revolver nunca mas, me convirtió en una maldita asesina! — grito Simonne sollozando — ¡y tampoco quiero verte a ti! ¡Vete!
—Simonne cálmate vas a despertar a Bill
—¡Vete, Vete! — grito Simonne, Bill pudo escuchar los pasos del hombre alejándose rápidamente y el portazo de la puerta de entrada.
—jamás dejare que Bill se una a ese asesino, jamás — dijo ella hablando en voz baja — dios mío ¿que he hecho? — Simonne lloro toda la noche.
Pocos días después recibieron una visita de Alexander y su madre, Bill sola verla siempre reír, pero ahora estaba seria y tiesa, Alexander iba a su lado en silencio y lucia bastante triste.
—¿margarita? ¿En que puedo ayudarte?
—Simonne querida — dijo esta melosamente — necesito un favor…
—¿dime cual es?
—mi esposo y yo tenemos un largo viaje, ya sabes negocios… — Simonne asintió — y quería saber si podía dejar a mi hijo contigo hasta que regresemos.
—¡claro que si! No hay problema Al es bienvenido aquí
—gracias Simonne — las mujeres fueron a conversar a la sala tomando un te y Bill se acerco a su amigo.
—¡es genial vas a quedarte conmigo! Podremos jugar muchas cosas hasta que tu mama regrese
—no va a regresar — contesto el niño
—¿Por qué no? — pregunto el menor
—por que ella me odia Bill, dijo que era un fenómeno
—Al, claro que no, las madres siempre dicen cosas feas cuando se enojan, no estés triste — le animo Bill, Alex sonrió levemente pero tuvo razón, su madre jamás regreso.
Bill no dejaba de observar a Alexander caminar de un lado al otro de la sala de su casa, el día anterior había cumplido 18 años y era hora de que Dorian viniera a buscarlo y Alex tenia miedo, mucho miedo.
—¿crees que… — comenzó Bill sin saber que decir
—tenia que pasar, ya soy mayor es hora de que me una a ellos
—si… yo tendré que unirme también cuando sea grande — dijo Bill
—la misión que hice cuando aun no era mayor, fue bastante difícil, y ahora que me uniré no quiero imaginarme que cosas tendremos que hacer
—te extrañe mucho estos dos años…
—lo se Bill yo a ti y a mama
—¿Cuánto crees que tarde esta nueva misión?
—no se, espero que no demasiado, no me agrada dejar a mama cuando esta delicada…
—ella dijo que se pondría bien…
—se que lo estará…
—¡Alexander! — Bramo una voz desde el primer piso
—¡Es Dorian! — Dijo Alexander empujando a Bill — vamos corre, escóndete
Bill obedeció, entro al cuarto donde su madre dormía apaciblemente y se metió al armario.
Dorian abrió bruscamente la puerta, y Alexander trato de aparentar la mayor calma posible, fue el único consejo bueno que le dio su padre: “nunca demuestres miedo”
—¿Cómo pudiste dejar la misión?
—lo siento mucho señor, ya estaba casi completa y yo solo quería ver a mi familia
—¿a tu familia dices? Pero tu padre y tu madre no están aquí ¿o si?
—no señor, me refería a Bill y a Simonne
—pues que yo sepa ¡ellos no son tu familia! Tienes suerte de que no lo sean — agrego en un siseo
—¿señor? — pregunto Alexander con un deje de temor en la voz que Dorian noto
—¿Por qué viniste aquí Alexander? ¿Por qué en vez de ir a ver a tu padre?
—fueron dos años señor, quería ver a… Bill y Simonne
—esa no es la razón que quería escuchar… no se por que tus padres comenzaron a odiarte desde que tenias 12 años pero voy a averiguarlo y si es algo que amenace a la comunidad…
—¡no señor! Ellos solamente tienen distintos puntos de vista al mío, no tiene nada que ver con la comunidad
—mas te vale — siseo Dorian — Frank esta abajo, vete, culmina la misión, no quiero volver a ver tu asqueroso rostro hasta que este completa ¿entiendes?
—si señor — dijo Alexander sumisamente alejándose en dirección a la puerta, al salir se cruzo con Marie la hermana de Simonne, ella lo abrazo fuertemente y luego cada quien siguió su camino.
Marie corrió tras Dorian que se acercaba peligrosamente a la puerta del cuarto de Simonne, tenia que convencerlo de que Simonne aun podía pagarle lo que le debía, tenia que hablar con el a como de lugar, pero los nervios le ganaron y corrió hacia el sujetándolo del brazo.
—No Dorian… déjala en paz ¡déjala en paz! — Dorian la empujo fuertemente haciéndola caer al suelo con un sordo golpe, y Marie soltó un grito de dolor.
—no molestes Marie, sabes como funciona esto, siempre lo supiste, no hay excepciones
—es… es mi hermana Dorian… por favor…— suplico la rubia dejando caer lagrimas desesperadas sobre su rostro. Se puso rápidamente de pie colocándose entre la puerta y Dorian.
—aun si fuera tu puta madre Marie, apártate, no tientes a mi paciencia — el hombre la sujeto de la ropa para apartarla bruscamente de su camino y estamparla sin consideración contra una pared, cansado de tantas interrupciones Dorian abrió la puerta con una sonora patada.
Simonne dormía en la cama y se despertó ante el sonido brusco, su corazón se acelero terriblemente al ver al hombre parado en la puerta de su habitación, sabia a que venia, sabia que pronto estaría muerta, era una especie de consuelo haber aceptado la idea de que moriría de cáncer de todas formas, la muerte era algo que tenia bien definido en su mente y estaba lista para afrontarlo.
—Dorian que agradable sorpresa — le dijo sarcásticamente
—¡cállate! ¿Dónde esta el bastardo de tu hijo?
—no lo se
—maldita descarada, agradece que no esta por aquí, vine a relevarte de su cuidado ahora el pertenece a la mafia
—no lo creo Dorian, mi hijo jamás será uno de tus perros falderos — dijo Simonne con seguridad — no le dejare cometer los mismos errores que tu
—así que ¿quieres hacerte la heroína? Que ingenua, cometer los mismos errores… tú estas cometiendo los mismos errores que el idiota de tu marido, por eso lo mate
—¡no te atrevas a insultar la memoria de Gordón! — chillo Simonne agitada, tanto movimiento la cansaba rápidamente
—claro que me atrevo, pues esa escoria ni siquiera merecía la bala que salio de mi pistola, puede estar agradecido de que lo haya asesinado rápidamente, pude haberlo echo sufrir durante horas o quizás durante días…
—acaba con esto de una vez Dorian — Dijo simonne incorporándose lo mejor que pudo sobre la cama quedando semirecostada, quería que Dorian apretase el gatillo de una vez para que dejara la casa y Bill pudiera huir.
—¡Dorian no! — Chillo Marie entrando de golpe a la habitación — ¡No por favor no!
—¡Matt sujétala! — ordeno el hombre y un castaño la tomo fuertemente de los brazos.
—¡Suéltame Matt! ¡No!
—esto pudo haber sido mejor ¿lo sabes Simonne? — Comento Dorian haciendo caso omiso de Marie — si tan solo tu y tu estupido esposo no hubieran estado confabulando contra la comunidad…
—¡es lo que te mereces maldito! — Chillo Simonne — y no me arrepiento de haberlo intentado — Dorian saco el revolver negro de entre sus pantalones y le apunto directo en la frente.
—deberías arrepentirte, mira como quedan todos aquellos que intentan traicionarme, con una bala en el cerebro
—¡No! — grito Marie desgarradoramente, ninguno de los presentes escucho los gemidos de angustia de Bill provenientes del armario empotrado, ninguno excepto Matt.
—¡dispara! — dijo Simonne, y Dorian tiro del gatillo, Marie redoblo el volumen de sus chillidos, retorciéndose fuertemente en los brazos de su captor que la soltó dejándola caer al piso, Dorian salio del lugar sin decir ni una sola palabra.
La sangre escurría de las elegantes mantas hasta el piso formando un pequeño charco, una mujer rubia estaba de rodillas, gritando en pleno llanto, desgarrándose la garganta con cada sollozo, y los tímpanos de las personas que estaban cerca.
—¡cállate zorra! — Le metieron una patada en la boca — deberías agradecerle a Dorian que la haya matado, ¿preferías que muera lentamente y sufriendo? — La joven rubia se hizo un ovillo en el piso — ¡Marie maldita sea! ¡Escúchame! — la sacudió captando su atención.
—¿Dónde esta mi sobrino?
—en el armario…
Para ese punto de la historia estaba temblando tanto como Bill horrorizado con los ojos abiertos como platos, no podía creer que Bill hubiera escuchado algo tan horrible.
—yo estaba oculto — continuo el menor — y pude oír todo, aun que no lo vi las imágenes que se forman en mi mente… son las que aparecen en todas mis pesadillas
—dios Bill…
—después de eso vine a vivir con papa y contigo, ahora lo sabes todo Tom, sabes que mama y yo estábamos confabulados con la mafia…
—yo… yo… no puedo creer que fui tan imbecil, tu acabas de vivir todo eso y yo aquí tratándote de esa manera — dijo Tom totalmente arrepentido, sintiéndose peor que una cucaracha — cuanto lo siento…
—no había manera de que lo supieras Tommy — dijo Bill estrechando un poco su abrazo — de todas formas acabaste salvándome
—¿salvándote? Te refieres al edificio…
—a eso y a todo, por que tu me salvas cada día, basta con que me sonrías para que sienta ganas de vivir y vivir por siempre con tal de tenerte junto a mi — Tom apretó fuertemente los dientes aun la culpa le pesaba horriblemente en su interior, y se juro poner a Bill por sobre todas las cosas a partir de ese momento. No sabia desde cuando ni por que, pero su hermano se había convertido en la persona mas importante de su mundo.
—quiero mostrarte algo Bill — dijo Tom poniéndose de pie y alzando a Bill con el
—¿Qué es?
—solo sígueme.
&
Tom se negaba a soltar la mano calida de Bill mientras caminaban por la calle, esquivar a las personas que siempre pululaban cerca de la mansión fue bastante difícil, sobre todo con Ian y Sean siguiéndolos de cerca, pero al final lo lograron, Bill no sabia a donde lo llevaba Tom pero no importaba mientras sus manos estuvieran entrelazadas todo estaría bien.
—se que aparte de nosotros hay personas en nuestras vidas — dijo Tom — como papa, Dan y nuestros amigos, nos hicimos tan dependientes de nosotros mismos que casi nos olvidamos de ellos — Bill asintió observando las luces de la iluminación publica — pero necesito que nos prometamos algo. Y Bill al fin se dio cuenta donde estaban, frente al edificio en el que todo había terminado y comenzado de una manera poco lógica, un lugar al que no hubieran querido volver jamás por los malos recuerdos pero, ahí estaban y no se sentían incómodos, Bill advirtió la presencia de mucha gente deambulando por todo el edificio.
—¿Qué es Tommy?
—que a pesar de que tenemos amigos y familia nosotros siempre estaremos en primer lugar — dijo el mayor seriamente — por que tu estas en primer lugar para mi incluso antes que mis amigos y los demás.
—tu también lo estas Tom
—promételo
—lo prometo — dijo firmemente Bill, Tom acaricio el dorso de su mano con el pulgar
—yo también lo prometo Bill
Unos gritos los distrajeron de sus mutuas miradas de adoración, ambos observaron el imponente edificio frente a ellos y a las personas que lo rodeaban, pronto unas pequeñas explosiones resonaron en la base del lugar, los enormes tractores y grúas evitaron con bastante éxito que los escombros cayeran sobre lugares indebidos y en pocos minutos solo habían montañas de escombros, madera aluminio y basura la capa del polvo que se levanto con el derrumbe se disipo rápidamente, los gemelos sabían que la promesa echa era algo irrompible y que no significaba que el echo de ponerse mutuamente en primer lugar dejasen de lado a sus amigos, pues todos ocupaban un lugar importante en su vida, solo era una promesa de hermanos que decía que a pesar de que tenían a los demás siempre estarían ellos mismos incluso mucho mas que las demás personas, junto a ese edificio no solo se derrumbaron los malos recuerdos, si no la tristeza y la desesperanza.
Era hora de comenzar de nuevo por segunda vez, y volverían a comenzar de nuevo si fuera necesario, si cometían otro error, siempre juntos, ser libres juntos, por que se teñían el uno al otro y eso bastaba.
Continúa…
😀 pues no hubo beso xD pero me gusto ese final prometo que Bill y Alexander volverán a verse, lamento haber quitado a este personaje de esta temporada pero ya era hora de que Dorian los llamara de nuevo xD
¿Alguna queja sobre algo? ¿o esta bien? me avisan xD