

Fic TOLL de Cass-illusione
Capítulo 23
Tom POV
No podía quedarme sentado y dejarlo sacar toda esa mierda sin sentirme culpable. Él confiaba en mí. Él siempre era honesto conmigo. Todo el asunto de la universidad me hacía sentir como mierda y alteraba mi humor y eso arruinaba las vacaciones. Tal vez eso me hacía un cabrón egoísta, pero tenía que decirle.
«¿Qué… que quieres decir?»
Bill jalo su mano de mi agarre y se paró.
«Solo… siento mucho hacer esto justo ahora, pero… tal vez debamos regresar a la casa y hablar de esto.»
Sin esperarme, se metió al agua. Cuando regresé al bote él estaba sentado en una de las sillas del capitán, sus brazos cruzados sobre su pecho.
«¿Qué putas está pasando, Tom? Habla conmigo ahora.»
No le dije nada. Sabía que le iba a dar un ataque y probablemente me arrojaría algo pesado a la cara, pero ya la había cagado lo suficiente y estaba intentando pensar que hacer. O que decir. Porque ¿Quién tiene la razón en una situación así? No, no quería dejarlo. Pero él siempre estaría ahí. Y lo de la música no. Probablemente no tendría una oportunidad como esa en toda mi vida.
Para cuando llegamos, él estaba acalorado. Camino detrás de mí y azotó la puerta tan fuerte que creí que se cayó parte del techo.
«Habla, Tom.»
«De acuerdo.» Lo senté en la cama y me paré frente a él. «Bueno, me aceptaron en este programa de música en Europa.» Vi su cara llenarse de pánico y levanté las manos para calmarlo. «No, no… escucha. Es solo por seis meses.»
«¡¿Seis meses?!»
Asentí.
«Bill… mira, quiero que entiendas algo. Esto es probablemente algo en que no volverán a aceptarme, por el resto de mi vida. Ellos escogen muy pocas personas, y… quiero hacerlo. De verdad, de verdad, quiero hacerlo. ¿Puedes decir algo?»
Él parpadeó un par de veces y se encogió de hombros.
«Entonces ve.»
«¿Por qué estas enojado?»
«No estoy enojado… solo no quiero que vayas.»
«Bill» tomé su mano y me arrodille frente a él. «Por favor, no hagas esto más difícil para mí de lo que ya es. Tan pronto como vuelva-«
«¿Cuándo te vas?»
«A finales de junio.»
Él levantó las cejas y suspiró.
«Así que te irás… todo el verano. Y el primer semestre.»
Asentí.
«Pero, cuando regrese-«
«¿Cuándo regreses?» Se paró de la cama y caminó alrededor de mí. «Cuando regreses, ¿Quién sabe que putas pasará? ¿Sabes lo que seis meses separados le harán a nuestra relación? Justo ahora tenemos problemas todo el tiempo, ¡Y estamos juntos!»
«Si no podemos pasar seis meses separados, ¿Entonces nuestra relación podrá resistir mucho tiempo?»
Él me miró sin ninguna expresión. De acuerdo, tal vez eso fue algo estúpido que decir.
«¿Solo simple seis meses? ¿Hablas en serio? ¡No hay nada de simple en esto! No me hables como si fuera pendejo, Tom.»
Gemí y me senté en la cama.
«Te estas poniendo difícil. Estoy intentando hacer todo lo que puedo por ti. Te dije, si quedo en la USC iré ahí, y en enero estaremos junto otra vez.»
«Tom.» Él negó con la cabeza y se rió un poco. «¿Enero? Tenemos problemas confiando en el otro estando como estamos. ¿Qué vas a hacer cuando estés en otro país? No podremos hablar todos los días como ahora. Simplemente no veo una forma en la que podremos pasar esto. Lo siento.»
Él estaba llorando. Por mi culpa. Otra vez.
Golpee mi cabeza contra la cabecera de la cama y me jale las trenzas para intentar liberar la tensión que este hombre le estaba causando a mi cerebro.
«¿Y que? ¿Estas diciendo que no confías en mí estando lejos por seis meses?”
«No, no confió.»
«Bien. Entonces, termina conmigo.» Él se acercó y se arrodillo frente a mí en la cama.
«No ahora. Hay que quedarnos juntos hasta que te vayas. No quiero terminar, solo pienso… que tenemos que hacerlo.»
«¡No tenemos! Quiero estar contigo. Al menos estoy dispuesto a intentarlo. ¡Tu eres el que está haciendo esto!» Estaba encabronado. En mi cabeza, me imagine que él estaría triste, pero que estaríamos juntos y que cuando regresara todo estaría bien. Aparentemente él no pensaba que mi plan fuera a funcionar.
«No, tus estas haciendo esto. Tu te estas yendo.»
Me acerqué más a él y lo agarré de los hombros, porque era tan putamente terco y no entendía.
«¡Esta es la puta decisión más difícil que he hecho en mi vida! ¿No lo entiendes? Tengo que hacer lo que tengo que hacer para mí, Bill. Y antes no estaba seguro de hacer esto, si arriesgaba todo contigo, ¡Pero tu no estas dispuesto a quedarte conmigo cuando las cosas se ponen difíciles! Así que bien, si quieres quedarte conmigo hasta que me vaya, bien. Si quieres terminar conmigo antes de que me vaya, y hacerme sentir como mierda, entonces bien. Esa es tu decisión, no mía.»
Él me miró con sus grandes ojos castaños, todos húmedos y llorosos y se limpió unas lágrimas que tenía en la mejilla con su hombro.
«Si de verdad me amaras, no me dejarías»
«No, Bill. No intentes hacerme sentir culpable. Tú sabes que te amo. Esto no se trata de eso.»
Entonces comenzó a llorar más, y puso sus brazos alrededor de mi cuello y comenzó a sollozar en mi pecho y me sentí muy mal. Si no fuera un cabrón tan orgulloso hubiera llorado ahí con él, porque quería que él estuviera conmigo, todo el tiempo. Dejarlo iba a ser muy difícil para mí, también. Y con él llorando y estando deprimido y esas mierdas, haría que dejarlo fuera peor.
Puse mi mano en su mejilla y voltee su cara hacía mí. Y lo besé suavemente, porque quería hacerle saber que lo amaba. Él sabía a mar y lágrimas, y yo solo… quería hacerlo feliz, porque estábamos de vacaciones y se suponía que él no tenía que estar triste. Esa mierda necesitaba ser dicha, porque no había secretos entre nosotros y yo ya no podía ocultarle eso. Me sentía desleal.
Justo como pensé que lo haría, Bill comenzó a enojarse. Sentí su gruñido contra mis labios y luego sentí sus pequeños puños contra mi pecho mientras él lloraba. No dolía, no creo que él quisiera que me doliera. Creo que solo estaba frustrado.
«¡Bill! Por favor. Madura.»
Me levanté y lo agarré de las muñecas, poniéndolo en la cama. Eso solo empeoró las cosas. Ya se había puesto histérico, y se retorcía debajo de mí, intentando zafarme. Ni una oportunidad de que lo lograra. Después de un rato de no lograr nada, solo me arrodille frente a él y me espere a que se calmara, dejo de llorar un poco. Sentí sus brazos relajarse y él levantó la vista hacía a mí.
«Solo… suéltame.»
«No. Me golpearas otra vez.»
«No lo haré, suéltame.»
Sollozó un poco y me sentí mal así que solté sus muñecas. Apreté los puños y me apoye en ellas, todavía arrodillado frente a él. Bill acercó su mano y pasó su dedo por mis labios.
Y después no supe que paso, pero de alguna forma él estaba en mi regazo, su lengua en mi boca, sus manos en mi abdomen, se agachó agarrando la cintura de mi traje de baño. Yo lo agarré, lo apreté, lo acaricie y lo besé por todos los lugares en donde podía porque ahora era una mierda diferente. Él sabía que me iría. Necesitábamos apreciar cada momento juntos. Y si, tal vez yo era un imbécil desconsiderado, y él era una perra incomprendida con traumas maternos, pero juntos solo éramos nosotros, y eso era lo que más iba a extrañar.
Sentí sus manos deslizarse por mi espalda. Y después estaban unidas en mis hombros. Y luego en mis trenzas. Él las jalo fuerte, y yo ladee mi cabeza y su lengua estaba en mi cuello haciendo esa pendejada que él hacía y me estaba mordiendo y lamiendo por todas partes. Le quite su camisa y deslice la parte de abajo de su biquini (NOTA: Recuerden que me refiero al short de surf, porque posiblemente siga utilizando ese termino, ¿va bene?) y lo lancé por un lado de mi cabeza mientras él continuaba restregándose sobre mí, gimiendo y no lo pude soportar más.
«Levántate» él murmuro en mi cuello. Me levante en mis rodillas y él jaló mi traje de baño hacía abajo, me empujo de los hombros para que me sentara otra vez y se sentó a horcajadas sobre mí. Cerré los ojos y me incliné para poder besarlo, puse mis manos sobre su pecho, y después las baje a su cintura, y luego lento, dolorosamente lento, él comenzó a alinearse arriba de mí. Cuando fue demasiado, yo levanté las caderas y lo encontré a la mitad del camino. Él suspiró y gimió un poco, y se mordió el labio y dijo mi nombre con los dientes apretados mientras me cabalgaba.
Y comenzó a ir más rápido y de verdad no podía aguantar, así que cuando sentí su cuerpo comenzar a temblar lo puse sobre su espalda y me metí tan profundo como pude las últimas embestidas antes de terminar y que el terminara. Rodee para no colapsar sobre él y solo nos quedamos ahí sin decirnos nada. Probablemente debí haberlo detenido y no coger bajo estas circunstancias, pero a veces algunas cosas no se pueden decir con las palabras.
Él todavía no me decía nada, así que besé su frente, me bajé de la cama y me puse el traje de baño. Y después me fui a caminar para despejar mi mente porque estaba muy confundido.
Se me ocurrió que lo más inteligente que podía hacer a este punto sería hacer mejores las vacaciones para los dos, y preocuparnos por todo lo demás cuando llegáramos a casa. Y así lo hice. Caminé hacia uno de los restaurantes en la playa e hice reservaciones para estar en la terraza. Tome una flor rosa de donde estaban un montón que tenían un letrero que decía ‘No recoja las flores’ Cuando caminaba por la orilla del mar encontré una estrella de mar y no sabía cuáles eran las reglas acerca de abuso de animales o algo así, pero pensé que le iba a gustar así que la traje a la cabaña también. Pero lo deje afuera, porque como que olía mal.
Cuando entre, él estaba sentado en el sofá con los pies en la mesa del centro, su cabello esponjado y rizado y todo loco por la sal y sus rastas todas locas, y sus mejillas estaba rojas por el sol. Tenía una botellita de vodka en una mano y una botellita de whisky en la otra. Las dos estaban a la mitad.
Me acerqué a él y me senté en la orilla de la mesa para estar frente a él. Puse una flor detrás de su oreja y pase mi dedo por un lado de su cara.
«Deja de beber.» Intente quitarle la botella de vodka, pero él se tomo el resto del whisky y la arrojó al suelo. Me reí un poco y suspiré. «Siento que te haya puesto triste. ¿Qué puedo hacer? Quiero que estés feliz.»
«Estoy bien.» Dijo él, mirando sus pies. «Me gusta la flor.»
«La robé para ti.»
«Que romántico.» Dijo, rodando los ojos. «¿Deberíamos hablar de esto?»
«No. Ya no.» Le dije.
«Yo solo… está bien. Que tal, si vemos como van las cosas hasta que lleguemos a casa. Y depende de cómo vayan las cosas, tal vez podemos intentarlo… estar juntos todo el tiempo. Siempre puedo ir a visitarte antes de que la escuela empiece, ¿verdad?»
«Si, claro.» Me paré y le di un beso en la frente. «Ve a bañarte. Iremos a cenar en un rato.»
Después de la cena, nos quedamos en la terraza, mirando el atardecer. Bill se quito de su silla y se sentó en mi regazó y cada vez que el viento soplaba, su cabello volaba a mi cara, y su olor se mezclaba con el océano, era el mejor olor que había olido en mi puta vida. Bill estaba apuntando a unos delfines en el agua, y se estaba riendo y en ese momento me di cuenta que estaba más feliz de lo que había estado en toda mi vida.
¿Qué estaba haciendo? ¿Valía la pena cagar todo con él, solo por seis meses en Europa? Porque no importara lo que pasara, las cosas iban a arruinarse.
«¡Hey! ¿Disculpe?» Bill le estaba haciendo señas a un mesero que pasaba por ahí. «¿Podría tomarnos una foto, por favor?»
No creo que el tipo hablara inglés, pero entendió la idea cuando Bill le dio la cámara. Tomó la foto y se la regresó. Bill apuntó a la pequeña pantalla y sonrió.
«¡Mira! Salió muy linda.»
Él había volteado la cabeza en el último segundo para darme un beso en la mejilla y su cabello flotaba y podías ver la flor ahí y los dos estábamos bronceados y el océano estaba de fondo.
«Me gusta. Quiero una copia.»
«Haré una para ti. Puedes ponerla en tu cuarto cuando estés en Europa para que no me olvides.» Él sonrió y quito una trenza de mi cara.
«Quieres decir para que todas las señoritas y señoritos sepan que tengo novio.»
«Para eso también.» Dijo él, riéndose.
«No me voy a olvidar de ti. Pensare en ti todos los días. Como hago ahora.» Él asintió y me besó antes de regresar a su silla.
Pasamos el resto de la noche emborrachándonos. Bill probó cada margarita, mientras yo probaba cada tipo de tequila. Sin ninguna otra bebida. Bill dijo que estaba bien que dejara la regla de los seis tragos ya que estábamos de vacaciones, con la condición de que no la rompiera cuando regresáramos a casa. Cuando estaba totalmente oscuro afuera, regresamos por un camino de pequeñas antorchas, ya que estábamos un poco lejos de la cabaña. Cuando la vimos, puse a Bill sobre mi hombro y corrí hacia el océano.
«Bien» dije, cuando lo puse en la arena. «¿Alguna vez has nadado desnudo?»
«No en el mar.» Dijo él, guiñándome un ojo.
«Bueno, estas a punto de hacerlo.»
«¡No, Tom! Esta oscuro y da miedo. ¿Qué tal si un tiburón, una ballena o una tortuga gigante me ataca? ¿O si alguien nos ve?»
Me di la vuelta y le entorne los ojos. No había nadie cerca. Absolutamente nadie.
«Nadie te vera.» Me quite la playera y comencé a desabrocharme el cinturón. «Deja de ser tan aguafiestas. Tienes miedo de todo. Ya crece.»
Bill rodó los ojos y se quito su camisa y el short. Nada de ropa interior. Duuul-ce.
Él corrió al agua y desapareció en una ola. Lo seguí y me hundí completo, pero cuando salí seguía sin verlo. De pronto escuche un suave chapoteo detrás de mí y sentí los labios de Bill en mi espalda, justo entre mis hombros. Alce los brazos para tomar el suyo, para moverlo justo a un lado de mí.
«¿Tom?»
«Mhmm.»
«Gracias… por decirme. Por ser honesto. Sabía que algo te estaba molestando, y eso me estaba asustando un poco.»
Sonreí y tomé su mano por debajo del agua.
«Tu siempre eres honesto conmigo. Era lo justo.»
«También lamento haberte golpeado.»
«Está bien, no me dolió.»
Él rió y sacudió la cabeza.
«Si. Pero ese no es el punto. Aun así lo hice.»
«Estabas enojado. Esperaba algo peor. Como que me lanzaras a la cabeza una de esas enormes conchas o algo así.»
«No hablemos de eso otra vez» dijo él. «Por el resto de las vacaciones.»
Así que no lo hicimos.
Pasamos los siguientes dos días explorando la isla juntos, sin separarnos nunca. Comimos juntos, dormimos juntos, nos bañamos juntos, hacíamos todo juntos. Caminamos por la jungla, nadamos en cuevas, y buceamos otra vez. No hablamos de esa mierda otra vez, o peleamos ni nada. Excepto cuando Bill insistió en el sexo en el jacuzzi. Porque eso era asqueroso y no iba a pasar.
En el último día, cuando desperté, Bill estaba sentado en el suelo empacando su maleta y estaba llorando. No se quería ir.
«Siento como si nunca volveremos hacer algo así juntos.» Él explico cuando le pregunte que le pasaba.
No dije nada, porque no sabía cuándo sería la próxima vez que tendríamos unas vacaciones juntos.
Jörg y Esme nos recogieron en el aeropuerto. Bill estuvo un poco desanimado todo el camino, así que tan pronto como entramos al auto, intente animarlo.
«Mamá, ¿Me llegó algo de la USC?»
Esme nos miró y asintió.
«Si.»
«¿Me aceptaron? Sé que la abriste.»
«Si, si entraste.»
«Bien. Quiero ir ahí.»
Jörg frunció el ceño y se dio la vuelta.
«Tom, deberíamos discutir esto en casa. También entraste a Stanford.»
«No hay nada que discutir. Quiero ir a la USC.»
Bill sonrió y se recostó en mi hombro.
«Lo hablaremos en casa, Tom. ¿Por qué no me hiciste caso con lo del bloqueador solar? Estás todo quemado. Y necesitamos trabajar en tu brazo cuando lleguemos. Tienes un juego el lunes, estoy seguro que no hiciste nada de ejercicio en toda lo semana…»
Jörg siguió y siguió. Esme las iba a pagar cuando llegáramos por haber traído a ese irritante cabrón con ella. Me puse mis lentes y los audífonos también el gorro de mi sudadera para poder dormir el resto del viaje. Las vacaciones habían terminado, y estábamos de regreso a la vida real.
Continúa…
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