
Fic TWC. Temporada 2. Parte I
14: Así lo cuenta Bill
¿Qué puedo decir de estos meses? No que han sido absolutamente felices, porque siempre hay una nube negra presagiando tormenta que nos persigue día tras día. Yo necesito sentir la paz entre los dos, saber que todo el dolor ya está olvidado y enterrado, pero Tom dice que todavía hay muchas cosas en las que pensar
Luego de nuestro cumpleaños, todo pareció mejorar mucho. Ese día y los siguientes estuvimos celebrando incansablemente el hecho de estar juntos por 22 años y nueve meses más o menos. Fiesta y alcohol sin fin, hasta terminar los dos tan borrachos que no recordamos la mitad de las locuras que hicimos. Solo unos días después mi pelo se volvió rubio: quería hacer un cambio, crear un nuevo comienzo.
En cuanto a nuestra relación, diría que también es como una gran fiesta con mucho alcohol: al día siguiente de la fiesta y el baile le sigue la resaca y el malestar.
Sin embargo, nuestro amor es más fuerte: puedo sentirlo día tras día, noche tras noche, mientras nos entregamos el uno al otro, mientras conversamos sobre cualquier cosa o llevamos nuestra vida diaria, mientras trabajamos en el nuevo disco de la banda o en cualquier otro proyecto juntos; un amor que ha pasado por grandes pruebas, pero ninguna más grande que la que yo mismo le impuse.
Y si Tom ha sufrido tanto por mi mentira, por sus dudas, yo he sentido en todo momento el dolor de mi mayor miedo: perderlo a él. Si perdiera a Tom, ya nada tendría sentido para mí, sería el fin. Pero, como dije antes, nuestro amor es más fuerte ahora, más maduro, más… real; porque ha tenido que caer y levantarse, y ha salido limpio de entre el fango de la traición y el dolor.
Otra cosa que nos hace difícil la vida es ese maldito «circo» que Tom debe mostrar con Ria; aunque fue su idea, sé que él no está a gusto con ello, y creo que hasta su amistad con ella se he resentido por culpa de su frustración con ese orden de cosas. Y yo… no puedo evitar mis celos. Es cierto: sigo pensando que la putita solo intenta robarme a Tom con sus maneras suaves y su amabilidad exasperante.
Sí, mis celos son enormes; pero nada que ver con los de Tom. A veces me hace sentir un poco claustrofóbico por su obsesiva manía de controlar a quien le hablo en el skype, a quien le envío un e-mail, con quien converso más de medio minuto en una fiesta o un club, a quién visito. Yo no protesto realmente, porque entiendo que toda esa inseguridad es mi culpa: yo resquebrajé su confianza en mí, y sé que merezco mucho más castigo del que recibí; pero no me gusta verlo así, no me gusta que otra vez pierda la autoestima que tanto nos costó levantar… por mi culpa.
Por todo eso es que estamos acá hoy, en el Chateau Marmont; sí, el lugar que guarda más secretos de famosos de todo Hollywood, y va a guardar también uno nuestro: la renovación de nuestros votos como pareja, como amantes comprometidos con un amor infinito.
Shiro y David vinieron como testigos (nuestros más cercanos amigos en LA), aunque yo hubiera querido tener aquí a nuestros G’s, los primeros en apoyarnos siempre; pero no quisimos ser egoístas otra vez y pedirles que dejaran su vida por ayudarnos a arreglar la nuestra. Ya bastante han hecho, creo.
Estamos vestidos de gala y Tom sonríe; trae la sonrisa más genuina que le he visto en los últimos tiempos y eso hace que todo valga la pena.
En realidad, ninguno de los dos tenemos muy claro en qué creemos, pero sí sabemos que hay una divinidad que rige todo en el universo, una divinidad amorosa y gentil, para la cual no existen reglas de a quién se debe o no se debe amar, o en qué medida. Ante esa divinidad, a quien no le interesa que seamos hermanos gemelos para bendecir nuestro amor, nos tomamos las manos una vez más, frente a nuestros amigos, y nos miramos a los ojos.
—Tom, siempre he sabido que te amo, desde que descubrí qué significa esa palabra, y te amaba desde mucho antes de eso, desde que estábamos los dos en el vientre de nuestra madre. Ese amor ha crecido día tras día, se ha hecho grande con las adversidades, y es ahora indetenible: su única medida es el infinito. Sé que quizás no merezca que me ame una persona como tú, el ser más tierno que he conocido, el más sensual —él se ruborizó— y enloquecedor; pero alguna cosa buena debe haber en mí para que lo hagas, a pesar de todos mis errores. Gracias, gracias por seguir a mi lado, por perdonarme cuando te he lastimado, por darme otra oportunidad. Yo solo puedo prometerte que nunca volveré a fallarte, y que nunca, jamás, te voy a abandonar, y mucho menos dejaré que te apartes de mi lado, porque tú, y solo tú, eres mi vida.
Lo sentí suspirar y sus manos temblaron un poco en las mías. Miró por un segundo a nuestros amigos y se recompuso. Abrió sus hermosos labios y me perdí en sus palabras.
—Bill, bien sabe quien sea que nos esté escuchando más allá de este plano terrenal que hubiera querido no amarte tanto, o al menos ser capaz de amar a otra persona; pero igual le agradezco por no permitírmelo, porque no hay nada que me haga más feliz que tú, tu presencia a mi lado y tu especial manera de amar. Solo puedo ser yo mismo cuando estoy contigo, y nada, ni nadie, logrará apartarme nunca de tu lado, ni siquiera tú —me sonrió con ironía—, si algún día intentaras hacerlo; así que te lo advierto, Bill Kaulitz, eres mío, para siempre.
—Soy tuyo —asentí—, y tú eres mío.
Nos besamos, frente a aquel altar de una religión que no conocíamos completamente pero que tenía un espacio en aquella habitación especial del hotel con el lema: “Si no daña a nadie, haz lo que quieras”. Nuestros amigos se voltearon un poco: es que, aunque los dos nos apreciaban y ya estaban acostumbrados a nuestras expresiones de cariño, era entendible que los cortara un poco vernos dándonos un beso tan apasionado.
—Ok, brindemos —Shiro destapó el champagne y sirvió las 4 copas. Hicimos sonar los cristales y bebimos.
David puso una mano sobre el hombro de Tom.
—Me alegra que lo hayan arreglado; no soporto ver a mis “hijitos” molestos uno con el otro.
—Gracias, Dave —Tom le dio una de esas sonrisas suyas que te hacen sentir la única persona en el mundo y yo me acerqué para tomar a mi chico de la cintura y asentirle a David, dándole a entender mi agradecimiento porque nos hubiera aceptado como el padre que no era pero que siempre habíamos necesitado. ¡Si solo nuestra madre pudiera hacer lo mismo!
Shiro palmeó mi hombro.
—Ok, mis Kaulitz —dijo haciéndonos un guiño—, ya Shay y Ria nos deben estar esperando, a mí y a Dave, claro; ustedes, disfruten su estancia en esta extraña habitación llena de velas de colores y extraños instrumentos, que nosotros… nos divertiremos a nuestra manera.
—Gracias, por estar aquí con nosotros, por apoyarnos siempre —me emocioné un poco al hablarles y Tom apretó mi mano derecha entre la suya, empático.
—Ya nos pondremos de acuerdo para salir de aquí, ¿sí? Ustedes… no se preocupen de nada.
Nos dejaron solos. Nosotros miramos el extraño altar ante el cual nos habíamos vuelto a jurar amor para siempre. Tom y yo nos enlazamos en un beso, y empezamos un baile sin música en que solo nos movíamos juntos, sintiendo latir nuestros corazones.
—A veces me pregunto qué ves en mí, por qué me amas —susurré a su oído.
Él solo susurró a su vez, enterrándose en mi cuello.
—Amo tu voz, y lo que me hace sentir cuando cantas; tus ojos, que hablan más que tus palabras; tu estilo, que te hace tan deseable por todos de cualquier manera que te aparezcas; tus labios… suaves, húmedos, y tu sonrisa… tu sonrisa es capaz de iluminar la mayor oscuridad…
—Anda, Tomi, hasta me voy a creer que soy perfecto… —bromeé con él.
—No, no lo eres; si lo fueras serías muy aburrido. Pero yo estoy muy cerca de serlo…
—¿Ah, sí? ¡Vanidoso!
Besé su cuello y nuestros cuerpos empezaron a desear fundirse nuevamente; así que dejamos que nuestras mentes se rindieran a ellos.
Nuestra vida tampoco es perfecta; pero mientras estemos juntos, amándonos, y luchando por nuestro amor contra todo, será la mejor que puedo esperar; y un día, sé que algún día, nos escaparemos de todos los problemas y estaremos solos, felices, hasta el fin de nuestros días.
Continúa…
Hemos llegado al final de la parte 1 de esta temporada. Gracias por la visita y te invitamos a leer la continuación.