Fic TWC. Temporada 2. Parte I

6: Así lo cuentan Bill y Tom

BILL

Lo vi entrar al estudio y mi corazón saltó emocionado. Busqué su mirada, pero él no me la sostuvo, y durante el segundo que pude ver sus ojos solo hallé rabia en ellos. Nuestra conexión también estaba rota, no podía leer ninguno de sus pensamientos.

Me había preparado mucho para ese encuentro, intentando ponerme la ropa que más sexy me hacía sentir, confiando en que pudiera llegar a Tom al menos a través del deseo; sé que el sexo es de lo que más le gusta, y ese puede ser un buen camino hacia su corazón, pero él no me miraba y solo hablaba conmigo si se trataba de algo estrictamente técnico.

Parecía de mal humor por tener que estar ahí, por tener que soportar mi presencia; pero yo no iba a dejar que nada me detuviera, así que, cuando lo vi afinando su guitarra, concentrado y con la cabeza gacha, me acerqué por detrás y le hablé al oído.

—Oye, ¿esa guitarra es nueva? –dejé que mi aliento calentara su cuello—, es muy linda.

Lo vi estremecerse, sentí su deseo por mí recorrerle el cuerpo, volteó a verme y algo de esa mirada de amor que tanto he disfrutado pugnó por mostrarse. Entonces bajó la mirada y eso me mató, sentí mi corazón acelerarse y me sentí aún más culpable al mismo tiempo, porque Tom en verdad no merecía lo que le hice, ¡porque es el ser más tierno del mundo!, y luego la expresión de odio regresó; él había sido fuerte y no había sucumbido. Se recompuso y me habló bruscamente.

—No, no es nueva. Y lo sabes bien…

Sí, él intenta mostrarse odioso conmigo, pero ya vi su reacción; sé que él todavía es mío, y que siente lo mismo que yo, aunque trate de negárselo. Debería tener más paciencia, tal vez, pero no puedo, ya no puedo estar más sin él, porque voy a enloquecer.

.

TOM

La mirada de Shay era imperturbable sobre mí; ella quería una respuesta, y yo no quería verbalizar eso.

—No puedo hacerlo, Shay. Es que no puedo mirarlo a los ojos sin recordar que me ha engañado, que ha jugado conmigo y que no merece mi amor.

—No digas algo así, sabes que no es cierto. Yo sé cuánto te ama Bill, cuanto ha sufrido en estos días y cuanto sufrió por tener que guardarte un secreto.

—¿Tú ya lo sabías?

—Él me lo contó hace poco, luego de que alguien le amenazara con contártelo.

—¿Quién?

—Eso te lo dirá el propio Bill, si cree que debe hacerlo; pero yo te puedo decir algo: tú lo amas y estás muriendo por estar con él, como él lo hace por ti. No tiene caso que estén sufriendo de ese modo por capricho y obstinación. Al menos tienes que escuchar sus explicaciones, decirle también cómo te sientes, e intentar que todo vuelva a estar bien.

—No creo que nunca volvamos a estar bien, no creo que nunca pueda perdonarlo.

—¿Por qué no?

—Tú no lo entiendes, no puedes hacerlo.

—Tom, yo quisiera que tú y Bill pudieran verme como una hermana mayor…

—¿O como una madre? Ya tenemos una.

—Yo no quiero ocupar su lugar; pero sé que no puedes hablar con ella de esto.

No, si hablara con mi madre de esto, ella solo tendría una frase para mí: “Te lo dije; sabía que esa relación enferma no les traería nada bueno; especialmente a ti, Tom. Debes parar de dejarte dominar por tu hermano”.

—Disculpa, sé que deseas ayudarnos y que desde que nos conocemos has sido una gran amiga, y de veras que confío en ti, pero también creo que tú siempre estás más de parte de Bill…

—¡No es cierto! Bill tiene una personalidad más parecida a la mía y por eso congeniamos tan bien; pero yo los quiero a los dos y sería incapaz de favorecer a uno o al otro. Yo no soy así.

Otra vez sabía lo que ella quería decir: Bill siempre ha dicho que nuestra madre me prefiere a mí y que a él lo culpa de todo, desde que éramos unos niños.

—Es solo que… yo me entregué a él por completo, yo le di todo de mí creyendo ingenuamente que él jamás me heriría, ¡y lo juró tantas veces! Pero mintió, y derrumbó dentro de mí todas las certezas de futuro, toda la confianza en su amor y en sus promesas, y ahora… no sé si pueda recuperar todo eso.

—Por lo menos tienes que intentarlo, ¿no? Porque si no lo haces, sé que te vas a arrepentir. Si piensa que te ha perdido, puede que ya nada tenga sentido para él; al menos tienes que darle la esperanza.

—¿Qué quieres decir? ¿Crees que él podría… hacer alguna locura? —sé que Bill siempre ha tenido cierta atracción por la idea de la muerte, y pensar en esa posibilidad me estrujó demasiado el corazón.

—Solo mírate a ti mismo, a cómo te sientes sin él, y podrás llevarte una idea de lo que pasa en su mente. Y sí, creo que, si no se puede aferrar a la esperanza de recuperarte, podría perderse demasiado y ser capaz de cualquier cosa.

¿Cómo me sentía yo sin él? Solo, demasiado solo; aunque Ria estuviera ahí intentando ser amable y distraerme, ella no era suficiente compañía para mí, porque siempre he necesitado comentar todo con mi gemelo, porque nada es real para mí si Bill no lo comparte, y a él le pasa lo mismo; si no estamos uno junto al otro solo comenzamos a hablar solos, y eso asusta un poco, a los demás y a nosotros mismos, porque estar separados es como estar partidos por la mitad, ¡y en esos momentos tengo tanto miedo de enloquecer si alguna vez definitivamente no lo tengo conmigo!

En verdad, ya llevaba apartado de él más tiempo del que alguna vez habíamos soportado, así que, tal vez realmente debería volver. Pero no se lo dije a ella; solo le dije que iba a pensarlo, y empezamos al fin a comer la cena a la que me había invitado.

Continúa…

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por ladyaradia

Escritora del Fandom

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